La histórica firma estadounidense debutará oficialmente en Fórmula 1 en 2026, y lo hará a lo grande: revelando su imagen a través de un anuncio durante el Super Bowl. Cadillac se convertirá en el undécimo equipo de la parrilla, marcando el regreso de una escudería norteamericana con aspiraciones globales y un guiño a su pasado dentro del automovilismo internacional.
El proyecto Cadillac empieza a tomar forma pública. La marca estadounidense confirmó que su monoplaza 2026, el primero de su nueva etapa dentro del Mundial, se presentará el próximo 8 de febrero mediante un spot televisivo emitido durante la Super Bowl, una plataforma inédita para lanzar un coche de Fórmula 1.
El movimiento simboliza la ambición del grupo: conectar con nuevos públicos y reforzar su identidad como la única estructura completamente estadounidense en origen, gestión y espíritu dentro de la categoría reina del automovilismo. Según datos de Nielsen, la edición 2025 del Super Bowl alcanzó los 127,7 millones de espectadores, convirtiéndose en la retransmisión más vista en la historia de la televisión estadounidense.
Además, la actuación de Kendrick Lamar batió récords como el espectáculo de medio tiempo más visto, con una media de 133,5 millones. Un escaparate cultural, deportivo y comercial que Cadillac considera el escenario perfecto para su desembarco. «La Super Bowl es uno de los pocos momentos en la cultura estadounidense donde el deporte, el entretenimiento y la narrativa se unen, y nos da la oportunidad de presentar al equipo Cadillac en un escenario que refleja quiénes somos».
«Estamos orgullosos de nuestra herencia estadounidense y queremos presentarnos de una manera audaz, innovadora y distintivamente nuestra. Esto es solo el comienzo, pero es un momento del que estoy increíblemente orgulloso”, expresó Dan Towriss, director ejecutivo del equipo americano.
La escudería debutará como undécimo equipo de la parrilla en 2026, algo que no ocurre desde hace más de una década, cuando Haas entró en 2016. Desde entonces, la Fórmula 1 ha mantenido una estructura de diez equipos, sin que ninguna candidatura haya superado las barreras económicas, técnicas y políticas del deporte.
El acceso de Cadillac supone, por tanto, un hito competitivo e institucional. Además, llega en un contexto en el que Estados Unidos ha incrementado su peso en la F1 con tres GP (Austin, Miami y Las Vegas), nuevas audiencias y una industria del entretenimiento cada vez más ligada al Gran Circo.
La Super Bowl, uno de los eventos deportivos más influyentes del planeta, será así la puerta de entrada a una aventura que busca posicionar a Cadillac no solo como un participante más, sino como una marca culturalmente inmediata, moderna y global. Con su base técnica en Silverstone y su centro operativo de identidad y marketing en Indiana, Cadillac aspira a conjugar tradición automovilística y visión estadounidense en un campeonato que, pese a su carácter europeo, ya mira al otro lado del Atlántico como un pilar estratégico.
El gran escenario publicitario de la Super Bowl mostrará por primera vez el monoplaza que Cadillac quiere convertir en símbolo de su regreso a la élite del motor, donde no compite bajo identidad propia desde hace décadas. La Fórmula 1 aguarda expectante: un nuevo equipo, un mercado gigantesco y una puesta en escena poco convencional pueden marcar el arranque de una era diferente para el campeonato.

