Álex Palou vivió en Washington D.C. uno de esos domingos que un piloto quiere olvidar cuanto antes. El español partía desde una posición inmejorable y tenía ante sí una oportunidad importante para seguir reforzando su liderato en la IndyCar, pero una sucesión de errores, problemas en boxes y un accidente terminaron convirtiendo la carrera en una auténtica pesadilla.
El piloto de Chip Ganassi Racing no pudo transformar sus opciones en una nueva victoria y acabó viendo cómo su carrera se complicaba progresivamente hasta terminar contra las protecciones. El resultado supone un duro golpe después de un fin de semana en el que Palou había demostrado tener velocidad suficiente para luchar por el triunfo.
La carrera comenzó con Palou dispuesto a defender su posición en cabeza, pero pronto tuvo que ceder el liderato ante Kyle Kirkwood. El estadounidense aprovechó mejor los primeros compases para colocarse al frente, mientras Palou trataba de mantenerse en la lucha.
Sin embargo, la situación empezó a torcerse durante la primera parada en boxes. Palou golpeó uno de los neumáticos durante el pitstop, un incidente que condicionó su estrategia y le hizo perder terreno respecto a sus rivales. «Fue una de esas carreras en las que quería ganar, así que duele no haberlo conseguido».
«Cometí un par de errores, tuvimos una mala parada. Tuvimos todo lo que podía pasarnos», explicó el español después de la carrera. Palou reconoció que el incidente durante la primera parada no fue intencionado, pero sus consecuencias fueron importantes para el desarrollo de la carrera.
«Prefiero esto a que todo se hubiera repartido en diferentes carreras. Prefiero concentrarlo todo en una. Pero sí, fue una pena. La primera parada en boxes, cuando golpeé un poco un neumático, obviamente no fue a propósito, y eso simplemente nos puso en desventaja», señaló.
A partir de ese momento, el piloto de Chip Ganassi tuvo que remontar posiciones y tratar de recuperar el terreno perdido. Sin embargo, sus problemas no terminaron ahí. En otro momento de la carrera, Palou tocó ligeramente el muro, un golpe que tendría consecuencias mucho más importantes de lo que inicialmente parecía.
El contacto dañó el sistema de dirección del monoplaza. Concretamente, el toe link quedó doblado y Palou tuvo que continuar durante varias vueltas con el coche en unas condiciones que terminarían provocando el accidente definitivo. «En algún momento golpeé un poco el muro».
«El toe link estuvo doblado durante unas 20 vueltas y, de repente, se rompió. Por eso hicimos un trompo, chocamos y pasó todo lo demás», explicó el vigente campeón. El fallo llegó en un momento crítico de la prueba. Palou perdió el control de su monoplaza y terminó contra las protecciones, poniendo punto final a una carrera que había comenzado con aspiraciones de victoria.
El español no buscó excusas después de la carrera y asumió la parte de responsabilidad correspondiente a los errores cometidos durante la prueba, aunque también dejó claro que el problema mecánico derivado del contacto con el muro acabó siendo determinante. «Así que sí, fue uno de esos días. Pero es lo que hay», sentenció Palou.
La jornada de Washington deja así una sensación agridulce para el piloto de Chip Ganassi. Por un lado, Palou mantiene el liderato del campeonato y sigue dependiendo de sí mismo para conquistar el título. Por otro, perdió una oportunidad de oro para ampliar su ventaja y terminó sumando un resultado muy discreto después de haber partido con aspiraciones de victoria.
La lucha por el campeonato, por tanto, gana emoción en el tramo final de la temporada. Palou sigue teniendo una posición privilegiada, pero Washington demostró que cualquier error puede cambiar rápidamente el panorama. Con las últimas carreras del año todavía por disputarse, el español tendrá que dejar atrás cuanto antes el complicado domingo vivido en la capital estadounidense.


