Yuki Tsunoda no entra al trapo. Max Verstappen ha puesto sus resultados y los de Liam Lawson como ejemplo de que el piloto tiene menos peso en los nuevos coches de Fórmula 1. El japonés, que fue compañero del neerlandés en Red Bull durante la pasada temporada, prefiere pasar página. No le interesa lo que diga el cuatro veces campeón del mundo.
La situación tiene su gracia. Tsunoda terminó séptimo en el Mundial de 2025 y perdió su asiento en Red Bull. Para 2026 pasó a ser piloto reserva, aunque ahora vuelve a tener una oportunidad como titular en Racing Bulls. Primero Zandvoort. Después Monza. Y ahora Madrid. La lesión de muñeca de Isack Hadjar durante el parón de verano ha abierto esta puerta.
Y no la está desaprovechando. El nipón se quedó a las puertas de los puntos en Países Bajos y acabó sumando uno en el Templo de la Velocidad. Lawson, por su parte, ha vuelto a la escudería de Milton Keynes y terminó séptimo en Holanda. Los dos han rendido inmediatamente. Eso es lo que Verstappen utiliza para cuestionar cuánto puede marcar la diferencia un piloto con la nueva generación de monoplazas.
Tsunoda ya tiene respuesta. “Son sus comentarios, así que… no sé. La verdad es que solo lo he leído, para ser sincero. Eso es todo”, soltó en Madrid. Cero polémica y tampoco ninguna intención de entrar en una guerra con su antiguo compañero. Pero tampoco compra completamente el argumento.
“Es un coche diferente, sin duda. Obviamente, el uso de la energía y esas cosas son distintas”, reconoce. «Es evidente que forma parte de las circunstancias que impiden ir a fondo en algunas curvas. Algo que experimenté en Monza”. Lo ha vivido en primera persona. «Pero, sí, eso es todo».
«La verdad es que no le doy mucha importancia a sus comentarios y, si lo comparo con mis resultados, con lo que he demostrado en las dos carreras, creo que es algo muy personal. Así que creo que he hecho un buen trabajo y ya está”, matizó el piloto nipón de Racing Bulls. Más claro, imposible.
Verstappen lleva meses siendo uno de los mayores críticos del reglamento de 2026. En pretemporada llegó a describir estos monoplazas como una “Fórmula E con esteroides” por el peso que tiene ahora la gestión eléctrica. Por esto mismo no es una crítica aislada.
El ‘3’ lo explicó a la BBC de una forma bastante contundente. “En la historia de este deporte, normalmente el piloto más agresivo —el que frena más tarde, acelera antes y se lanza a fondo en las curvas de alta velocidad— es el que sale beneficiado, porque así se gana tiempo en la curva”. Ahora, según él, ocurre justo lo contrario.
“Pero ahora estás pensando constantemente: ‘En esta curva quizá tenga que contenerme un poco. Acelerar más tarde. O frenar antes. O levantar el pie del acelerador. Y así tendré más velocidad’. Cosas así. Es muy antinatural. No es en absoluto como debería ser”.
Y entonces puso a Tsunoda y Lawson como ejemplos. «Sin ánimo de ofender, y espero que nadie se lo tome a mal, pero fíjate en Yuki. Se sube al coche. Nunca ha pilotado el coche antes. Y ya es competitivo. Liam pasa de los Racing Bulls al Red Bull, y de inmediato es competitivo.
Es porque estos coches realmente son insensibles a las acciones del piloto”, afirmó. “Por supuesto, sí, sigues teniendo que hacer una buena vuelta y sigues teniendo que darlo todo; los pilotos más rápidos siempre saldrán ganando, pero es algo muy, muy limitado, como si te estuvieran estrangulando o algo así. Te frenan”.

