Desde que Dorilton Capital tomó las riendas del equipo, ha realizado una inversión crucial para impulsar el proyecto y modernizar áreas estratégicas que requerían una actualización urgente, pues estaban rezagadas frente a la competencia. Entre estas mejoras destacan la contratación de personal más cualificado y la renovación de las instalaciones, entre las que se incluyen un nuevo simulador que entrará en funcionamiento este mismo año.
Este movimiento era más que necesario, especialmente considerando que prácticamente todos los equipos de la zona media-baja de la tabla están invirtiendo en nuevos recursos con la mira puesta en la normativa de 2026. Alpine, por ejemplo, ha adquirido un nuevo simulador que también estará operativo en 2025.
Sauber se alista para la llegada de Audi, que ya ha tomado el control del equipo. Racing Bulls ha trasladado su departamento aerodinámico a unas nuevas y modernas instalaciones en Milton Keynes, mientras que Haas, gracias a la colaboración con Toyota, prepara la instalación de un nuevo simulador e importantes cambios en su sede del Reino Unido.
Mientras que el software de un simulador puede actualizarse libremente, el hardware inevitablemente alcanza un punto en el que requiere una renovación o una nueva instalación para mejorar la latencia y la capacidad de procesamiento. Esto es crucial para obtener una representación más precisa de lo que ocurre en la pista.
El sistema actual de Williams cuenta con varios años de antigüedad, por lo que la escudería de Grove ha decidido invertir en un nuevo simulador, que estará listo tras completar su fase de calibración. Para el desempeño de esta nueva herramienta, Carlos Sainz, y Oliver Turvey, incorporado hace unos días, jugarán un papel clave.
Ambos pilotos han trabajado recientemente con los simuladores de última generación de Ferrari y McLaren, respectivamente, lo que les permitirá aportar referencias muy valiosas en lo que respecta al desarrollo.
