No siempre piensan igual. Pero cuando Fernando Alonso y Max Verstappen hablan de cómo debería ser un Fórmula 1, cada vez resulta más difícil encontrar diferencias entre los dos. Los dos campeones llevan meses señalando los mismos problemas de los monoplazas de 2026. Demasiada gestión. Demasiada electrónica. Demasiadas situaciones en las que el piloto tiene que contener el coche en lugar de exprimirlo. Y en Bakú han vuelto a coincidir.
Alonso abrió el melón unas horas antes. El asturiano puso sobre la mesa una solución concreta: reducir el pico de potencia eléctrica para que la energía de la batería se entregue durante más tiempo. La idea busca que el coche no llegue demasiado pronto a su velocidad máxima y obligue al piloto a levantar antes de la frenada. Que vuelva a existir una aceleración progresiva. Que el coche de carreras se comporte como lo que es: un coche de carreras.
Verstappen escuchó la propuesta y no necesitó demasiado tiempo para posicionarse. “Creo que con casi todo lo que dice Fernando estoy completamente de acuerdo”, respondió este miércoles en la capital de Azerbaiyán. El neerlandés incluso da un paso más. “Para mí lo principal es que necesitamos más potencia del motor de combustión y menos potencia de la batería. Cuanto más podamos ir en esa dirección, mejor será”.
El problema, según ambos, no se reduce a tener más o menos caballos. Es cómo llegan esos caballos al asfalto. El piloto de Aston Martin lleva meses explicando que los actuales monoplazas pueden obligar al piloto a hacer algo tan extraño como conducir más despacio para terminar siendo más rápido. Y el de Red Bull comparte la crítica.
Reducir la potencia eléctrica tendría una consecuencia evidente. El coche también perdería potencia total si esa energía no se recupera por otro lado. El tetracampeón del mundo lo admite. “Reducir ahora la potencia de la batería seguramente haría que pareciera un poco más normal”, señala.
Pero inmediatamente pone el freno: “En general sería una reducción importante de potencia, así que tampoco se sentiría bien. Quizás sería un poco más natural, pero hacen falta grandes cambios para que esto vuelva a sentirse normal”. Y ahí aparece la parte que más preocupa a Verstappen. El 3 no quiere simplemente que el coche sea menos extraño.
Quiere que vuelva a ser más exigente. Que el piloto tenga más margen para marcar diferencias. Que acelerar hasta una curva vuelva a ser eso, acelerar hasta una curva, y no administrar constantemente dónde y cuándo gastar la energía disponible. “Si eso significa que tenemos que correr tres vueltas menos, yo correría un 50% menos si eso me diera un motor más agradable de conducir. A veces desearías que la carrera durase tres o cuatro vueltas más y otras veces estás encantado de que dure tres vueltas menos porque tienes que mantener a alguien detrás”, explica.
El neerlandés lo resume todavía mejor: “Si tenemos que acortarla un poco por el consumo, pero a cambio conseguimos una mejor experiencia de carrera, creo que todo el mundo lo aceptará”. No está pidiendo simplemente más potencia. Está reclamando una Fórmula 1 que vuelva a premiar al piloto cuando decide atacar.


