Sergio Pérez tuvo que conformarse con una carrera complicada en el Gran Premio de Italia de 2026. El piloto mexicano no encontró en Monza las prestaciones necesarias para pelear por posiciones destacadas con Cadillac y terminó condicionado por una de las principales carencias de su monoplaza durante todo el fin de semana: la velocidad en las largas rectas del circuito italiano.
Monza es uno de los trazados más exigentes del calendario para las unidades de potencia y para la eficiencia aerodinámica. Con largas zonas a fondo y fuertes frenadas, cualquier déficit de velocidad punta termina teniendo un impacto directo en las posibilidades de adelantar y defenderse. Y eso fue precisamente lo que sufrió Pérez durante la carrera.
El piloto de Cadillac explicó que el ritmo de su coche en las curvas estaba mucho más cerca del de sus rivales, pero que la situación cambiaba por completo cuando llegaban las rectas. «Fue una carrera muy difícil para nosotros. Perdíamos mucho tiempo en las rectas, lo que dificultó enormemente la lucha con los coches que nos rodeaban», señaló Pérez después de la carrera.
La desventaja era especialmente frustrante porque Cadillac podía mantenerse relativamente cerca de otros monoplazas en las zonas viradas. Sin embargo, esa diferencia desaparecía rápidamente al llegar a las rectas, dejando a Pérez con muy pocas oportunidades para intentar recuperar posiciones.
«Nuestro ritmo en las curvas era mucho más parecido al de los demás, así que fue frustrante ver una diferencia tan grande en las rectas«, explicó el mexicano. De esta forma, la carrera se convirtió en un ejercicio de resistencia para Pérez, que tuvo que gestionar las limitaciones de su coche en un circuito donde la velocidad máxima tiene un peso determinante.
El resultado final no permitió al piloto de Cadillac acercarse a los puestos que esperaba alcanzar, pero el equipo pudo extraer información importante de un fin de semana que dejó claras algunas de sus áreas de mejora. Pérez no quiso quedarse únicamente con los problemas encontrados en Monza y puso el foco en las soluciones que Cadillac prepara para las próximas citas del campeonato.
El mexicano espera que la llegada de nuevas piezas permita reducir la desventaja en las rectas y mejorar el rendimiento general del monoplaza. «Deberíamos recibir algunas piezas que nos ayudarán en las rectas y con el próximo motor Ferrari«, adelantó. La futura evolución de la unidad de potencia será, por tanto, uno de los elementos importantes para Cadillac.
El equipo estadounidense continúa trabajando para mejorar su rendimiento y Pérez confía en que las próximas actualizaciones permitan dar un paso adelante. «El equipo está trabajando duro para tener todo listo cuanto antes, y esperamos que eso nos coloque en una posición mucho más fuerte para las próximas carreras», concluyó.
Monza deja así una carrera complicada para Pérez y Cadillac, pero también una fotografía bastante clara de los aspectos en los que el proyecto necesita progresar. El ritmo en las curvas demuestra que existe potencial para acercarse a algunos de sus rivales, aunque la pérdida de tiempo en las rectas continúa siendo demasiado importante.
El objetivo ahora pasa por aprovechar las próximas carreras para comprobar si las nuevas piezas y la evolución del motor Ferrari permiten a Cadillac cerrar esa brecha y ofrecer a Pérez un coche con el que pueda luchar en mejores condiciones.

