Sergio Pérez no quiere dejarse llevar por el optimismo después de su actuación en el Gran Premio de Azerbaiyán. El piloto mexicano logró mantener a Cadillac en la pelea con algunos equipos de la zona media en Bakú, aunque todavía lejos de las posiciones de puntos, pero es consciente de que el rendimiento mostrado en las calles de la capital azerí no refleja necesariamente el potencial actual del monoplaza estadounidense.
La Fórmula 1 afronta este fin de semana una nueva cita en Sepang, donde se disputará el Gran Premio de Baréin de 2026 tras los cambios en el calendario provocados por los conflictos en Oriente Medio. En la jornada de medios previa a la competición, Pérez rebajó las expectativas y reconoció que Cadillac necesitará circunstancias favorables para tener opciones de mejorar sus resultados.
El mexicano considera que el equipo todavía está lejos de poder competir en condiciones normales con sus rivales directos. Por ello, factores como la lluvia o la aparición de coches de seguridad podrían abrir una oportunidad para avanzar posiciones, aunque el rendimiento puro del monoplaza no invita al optimismo.
«Pueden pasar muchas cosas, pero supongo que, dado dónde está el ritmo del coche en este momento, estamos demasiado lejos. Además, es un lugar donde se puede adelantar fácilmente, así que no estoy muy entusiasmado con las perspectivas para este fin de semana», explicó Pérez el jueves ante los medios presentes en Sepang.
El piloto de Cadillac también quiso poner en perspectiva su actuación en Bakú, donde consiguió marcar diferencias respecto a su compañero de equipo, Valtteri Bottas, y plantar cara a monoplazas de Haas y Williams. Para Checo, aquel rendimiento estuvo condicionado por las características particulares del circuito y no debe interpretarse como un salto definitivo en la competitividad del equipo.
«Creo que Bakú fue algo excepcional, en el sentido de que allí estaba marcando una diferencia enorme. Aquí simplemente volveremos a nuestra realidad en términos de dónde está el coche en este momento», reconoció. Las previsiones meteorológicas apuntan a un fin de semana complicado en Sepang, con posibilidades de lluvia durante las diferentes jornadas del Gran Premio.
Un escenario que podría alterar el desarrollo de la carrera y ofrecer alternativas a los equipos que, como Cadillac, todavía no disponen del ritmo necesario para luchar regularmente por los puntos. Preguntado por si las condiciones meteorológicas podían favorecer sus opciones, Pérez admitió que la lluvia podría convertirse en un factor determinante, aunque también subrayó la importancia de evitar errores en un circuito exigente.
«Sí, eso puede presentar un poco de oportunidad. Mantenerlo en la pista será realmente importante, así que sí, cualquier cosa puede pasar», señaló el mexicano. La lluvia podría contribuir a igualar las diferencias en determinados momentos, pero Cadillac necesitará aprovechar cualquier circunstancia favorable para compensar las limitaciones de su monoplaza.
En condiciones normales, el equipo estadounidense todavía tiene dificultades para mantenerse al ritmo de sus rivales durante toda la carrera. Uno de los factores que contribuyeron al rendimiento de Pérez en Bakú fue el uso de la segunda evolución del motor Ferrari ADUO, una mejora que permitió al mexicano disponer de mejores herramientas para competir frente a otros coches de la parrilla.
Sin embargo, Cadillac ha decidido no utilizar esa configuración durante el fin de semana en Sepang y reservarla para otra cita del calendario. Una elección estratégica con la que el equipo espera obtener un beneficio mayor en el futuro, aunque implique asumir ciertas limitaciones en el Gran Premio de Bahréin.
Pérez explicó que la decisión responde a la necesidad de escoger el momento más adecuado para aprovechar esa evolución, sin entrar en detalles sobre los planes del equipo para el resto de la temporada. «Tomamos la decisión donde sentimos que tenemos la mejor oportunidad. Es por eso que estamos asumiendo un pequeño golpe aquí«.
«Pero esperamos que nos rinda frutos. En otros aspectos, no somos muy optimistas sobre este fin de semana, así que decidimos guardarlo para otra ocasión», afirmó. La decisión refleja que Cadillac continúa trabajando en la gestión de sus recursos técnicos para maximizar las oportunidades disponibles durante su primera temporada en la Fórmula 1.
No obstante, la evolución de la unidad de potencia no resolverá por sí sola todos los problemas que afectan al rendimiento del monoplaza. Más allá del motor, Pérez identificó dos problemas fundamentales en el coche de Cadillac: la falta de carga aerodinámica y el exceso de resistencia al avance, conocido como drag.
Dos limitaciones que condicionan el comportamiento del monoplaza y dificultan que el equipo pueda mantener un ritmo competitivo en diferentes tipos de circuito. El mexicano explicó que su actuación en Bakú estuvo marcada por las circunstancias particulares de la carrera. La posibilidad de aprovechar situaciones de adelantamiento le permitió mantenerse cerca de otros coches, pero esa ventaja no se traducía en una superioridad real en velocidad punta.
«Creo que en este momento es básicamente la falta de carga, tenemos una falta enorme de carga en el coche. Y mucho drag (resistencia al avance). Sabes, en Bakú estuve prácticamente en modo de rebase durante toda la carrera y por eso pude mantener el ritmo con los demás, pero cuando los rebasaba, era solo un pasajero porque no tenía velocidad en línea recta», detalló Pérez.
Sus palabras ponen de manifiesto que Cadillac necesita encontrar un equilibrio aerodinámico más eficiente para reducir sus dificultades tanto en las curvas como en las rectas. La falta de carga limita el paso por curva y la capacidad de generar agarre, mientras que el exceso de resistencia perjudica la velocidad máxima y complica la defensa de posición frente a otros monoplazas.
«Así que tenemos dos grandes problemas: falta de carga y mucho drag, pero siempre supimos que este primer año iba a ser complicado», concluyó el piloto mexicano. De esta manera, Pérez afronta el Gran Premio de Baréin con expectativas moderadas. Cadillac espera seguir acumulando experiencia y trabajando en las áreas que más condicionan su rendimiento, mientras busca oportunidades para acercarse a sus rivales.
Bakú dejó señales positivas, pero el mexicano tiene claro que todavía queda trabajo por delante antes de que el equipo pueda aspirar a competir de manera habitual por los puntos.

