Un día más, Carlos Sainz vuelve a sacar todo lo que tiene el Williams… pero esta vez con menos satisfacción. El madrileño repite el resultado del viernes y se cuela de nuevo en la Q2, supera otra vez a Alex Albon y empezará 15º en Silverstone. Sin embargo, las sensaciones han sido muy distintas.
Si tras la clasificación para la Sprint hablaba de una de las mejores vueltas de la temporada, esta vez reconoce que nunca terminó de encontrarse cómodo con el FW48. La explicación, en parte, está en el trabajo que Williams realizó entre la carrera al Sprint y la clasificación.
Con el parque cerrado ya abierto, el equipo aprovechó para modificar la puesta a punto de ambos coches e intentar sacar más partido al nuevo alerón delantero estrenado este fin de semana. Un experimento con efectos contraproducentes: «Hicimos algunos cambios de reglaje después de la sprint, intentando que este alerón delantero funcionara un poco mejor, pero no pareció darnos mucho«.
viento tampoco ayudó. «Con el viento más racheado de hoy creo que dimos un pequeño paso atrás. Incluso con una vuelta perfecta probablemente habría estado por delante de Bearman, pero seguiríamos a cuatro décimas del resto. Es una diferencia bastante grande».
El piloto de Williams se pasó buena parte de la clasificación peleándose con el coche. Nunca llegó a tener la confianza suficiente para enlazar una vuelta limpia. El margen de mejora, muy pequeño. «He estado peleando con el coche durante toda la clasificación, así que sabía que nunca iba a salir una vuelta perfecta. Quizá el potencial era un 14º puesto, pero poco más«.
Uno de los aspectos más interesantes del sábado ha sido la estrategia de Williams para seguir evaluando el nuevo paquete. El equipo optó por separar ligeramente los reglajes de ambos monoplazas para comparar dos filosofías distintas. «Decidimos dividir un poco los coches. Su configuración tenía algunas ventajas y la mía también, con sus pros y sus contras. En realidad eran bastante parecidos, simplemente cambiaba una pequeña filosofía en el alerón delantero, pero al final los dos llegamos a conclusiones muy similares».
La principal decepción, sin embargo, llega al comprobar que el salto esperado con el nuevo alerón delantero no está apareciendo. En Grove confiaban en que esta evolución les acercara a la zona media alta de la parrilla. Pero esto, de momento, no ha sucedido. «Esperábamos bastante más. En el túnel de viento y en el simulador este alerón delantero representaba un paso importante, así que confiábamos en notar una mejora mucho mayor. Desgraciadamente, este fin de semana no hemos sido competitivos», finaliza.
