Carlos Sainz ha llegado a Spa con un mensaje claro: su rendimiento está siendo mejor de lo que reflejan los resultados, pero el potencial actual de Williams le deja demasiado lejos de la zona que realmente genera atención en la Fórmula 1. El madrileño aseguró que, en un año con tanta diferencia entre equipos, «estamos demasiado lejos para estar en los titulares o llamar la atención en los medios o los fans»
Con todo esto, y pese a que sus números personales están siendo, según él mismo, «increíblemente buenos». El piloto español explicó que el paso adelante introducido recientemente en el FW48, especialmente con el nuevo alerón delantero, ha funcionado más o menos como esperaba.
Sainz reconoció que en Silverstone salió decepcionado por la distancia respecto a los equipos que tiene delante, pero también admitió que la mejora entregó un par de décimas, lo previsto por Williams. Gracias a ello, el equipo ha conseguido ponerse delante de Haas, aunque sigue viendo demasiado lejos a Alpine y especialmente a Racing Bulls.
Ahí está, precisamente, el origen de su frustración. Sainz considera que su nivel de pilotaje no está quedando reflejado de cara al gran público porque el coche no le permite pelear en la zona de visibilidad. «El año pasado, una décima en Q2 podía darte la posibilidad de vencer a Antonelli y Hamilton y pasar a Q3. Este año, eso es imposible», explicó.
En su opinión, el salto competitivo entre la parte media y la cabeza ha crecido tanto que, por mucho que rinda al máximo, siempre acabará por detrás de los ocho primeros coches. Aun así el español defendió con fuerza su temporada: «Hasta ahora, en lo que puedo confiar es en mis estadísticas», afirmó, antes de enumerar lo que considera sus puntos fuertes este año.
Buenas clasificaciones, buen ritmo de carrera y un rendimiento especialmente sólido en las salidas. también añadió que dentro del paddock sí se valora ese trabajo aunque no siempre tenga reflejo en televisión o en los titulares: «Los directores o los equipos sí investigan todos los detalles, pero los medios y fans, como no estamos en la tele y no estamos en los titulares, quizás no ven todos los detalles».
Más allá del presente, Sainz también aprovechó para mandar un mensaje sobre su futuro. El madrileño insistió en que no está pensando en otras opciones ni en posibles movimientos, sino en hacer que Williams funcione. «Mi preferencia en el futuro es que este proyecto funcione», aseguró, remarcando además todo el esfuerzo que está poniendo en la escudería británica.
Su idea, al menos por ahora, sigue siendo la misma, crecer con Williams y contribuir a que el equipo pueda volver a dar un salto real hacia delante. En Spa, por tanto, Sainz no solo habló de sensaciones o de resultados, sino de contexto. El español siente que está cumpliendo con su parte, pero también asume que en la Fórmula 1 actual rendir bien no siempre basta para destacar cuando el coche no acompaña.
Y, mientras espera que Williams acorte distancias, su discurso deja una idea de fondo muy clara: sigue comprometido con el proyecto, pero también quiere que ese esfuerzo empiece a traducirse en algo más que buenas estadísticas.

