Carlos Sainz protagonizó una de las sorpresas positivas de la clasificación del Gran Premio de Baréin en Malasia. El piloto de Williams consiguió situarse decimotercero en la parrilla de salida de Sepang después de un fin de semana en el que el FW48 había mostrado importantes dificultades para encontrar rendimiento, especialmente en un trazado que exige una elevada carga aerodinámica.
El resultado adquirió todavía más valor para Sainz teniendo en cuenta que el español ni siquiera esperaba poder alcanzar la Q2. Williams había estado muy atrás durante las sesiones previas y, según explicó el madrileño, el equipo había conseguido ser únicamente más rápido que Cadillac.
Sin embargo, un cambio de reglaje y una buena vuelta permitieron al piloto español extraer mucho más potencial del monoplaza. «Las sensaciones han sido muy buenas. La verdad es que estaba siendo un fin de semana muy complicado, donde volver a un circuito de carga aerodinámica ha expuesto todavía las limitaciones que tenemos en el coche, incluso con las mejoras de Bakú», explicó Sainz.
El FW48 ha mostrado durante la temporada una mayor facilidad para rendir en circuitos donde la velocidad punta y la eficiencia aerodinámica tienen un peso importante. Sepang, en cambio, vuelve a poner de manifiesto algunas de sus carencias en las curvas de mayor radio y en las zonas en las que el monoplaza necesita generar una mayor cantidad de carga.
Por eso, el decimotercer puesto conseguido en clasificación sorprendió incluso dentro del propio equipo. «Nos hemos pasado el fin de semana siendo solo más rápidos que Cadillac, así que llegar a Qualy y conseguir colarnos delante de tantos coches haciendo 13º, pues eso…», valoraba el piloto de Williams.
Sainz también puso en perspectiva su actuación respecto a la clasificación del Gran Premio de Azerbaiyán, donde logró acceder a la Q3. En esta ocasión no llegó al último corte, pero considera que las vueltas realizadas en Sepang tuvieron incluso mayor mérito debido a las circunstancias. «La vuelta de Baku sonó mucho, porque era Q3, pero las vueltas de hoy han sido mejor todavía y valen para estar 13º, que es una posición muy buena de salida de cara a mañana porque estábamos todo el fin de semana muy atrás», reconocía Sainz.
El resultado no fue fruto únicamente de una vuelta inspirada. Sainz y sus ingenieros trabajaron durante todo el fin de semana para comprender mejor el comportamiento del monoplaza y encontrar una configuración capaz de adaptarse a las características de Sepang.
El madrileño explicó que el equipo optó por un reglaje muy diferente al utilizado en Bakú, algo que terminó proporcionando unas décimas decisivas en clasificación. «Al final… pico y pala, intentando entender el coche en todo tipo de circuitos, encontrando un reglaje muy diferente a Bakú«.
«Aquí que parece que me ha ayudado a encontrar un poco de tiempo en qualy, así que contento del progreso hecho con los ingenieros y el hecho de estar así, tres, cuatro o cinco posiciones más adelante de lo esperado, así que contento, la verdad», resumía de forma muy elocuente. El decimotercer puesto permitirá a Sainz afrontar la carrera desde una posición bastante más favorable de la que parecía posible después de los entrenamientos.
Aun así, el propio piloto sabe que el resultado no cambia las limitaciones estructurales del Williams. De cara al futuro, Sainz tiene claro uno de los aspectos en los que Williams debe concentrar buena parte de sus esfuerzos. El piloto español considera que la falta de carga aerodinámica continúa siendo uno de los principales puntos débiles del FW48 y confía en que el próximo proyecto permita corregir esa carencia.
«Lo único que falta ahora carga aerodinámica, que es lo que nos penaliza en un circuito como este. Estoy seguro que el año que viene iremos mejor, espero, porque sinceramente es un circuito que no nos puede ir peor», dejaba patente. La situación de Williams en Sepang supone, por tanto, otro ejemplo de la necesidad de seguir trabajando en la comprensión del coche.
El equipo ha conseguido encontrar una ventana de rendimiento suficiente para colocar a Sainz en la decimotercera posición, pero todavía necesita mejorar considerablemente cuando el circuito exige mayor apoyo aerodinámico. De cara al domingo, Sainz afrontará la carrera con una estrategia que puede ofrecerle cierta flexibilidad.
Williams decidió reservar algunos juegos de neumáticos durante las sesiones previas con el objetivo de contar con más alternativas durante la prueba. «Sí, hemos guardado ruedas de cada mañana para intentar tener la mayor flexibilidad posible. Así que nada, a esperar que salgan bien las cosas, pero para puntuar necesitamos que los demás fallen», reconocía para cerrar.
El objetivo de Sainz será ahora aprovechar la inesperada decimotercera posición y mantenerse cerca de la zona de puntos. El propio madrileño es consciente de que el ritmo puro del Williams no parece suficiente para garantizar una llegada entre los diez primeros, por lo que una buena gestión de los neumáticos, una carrera limpia y cualquier incidente entre sus rivales pueden resultar determinantes.
Después de un fin de semana que parecía encaminado a otro resultado discreto, Sainz consiguió darle la vuelta a la situación en el momento decisivo. El 13º no cambia las limitaciones del FW48, pero sí demuestra que, con el reglaje adecuado y una vuelta al límite, Williams puede encontrar más rendimiento del esperado incluso en uno de los escenarios que más expone sus carencias.

