Si la victoria de Antonelli marcó el inicio de una era, la carrera de Carlos Sainz en el Gran Premio de Japón 2026 fue un ejercicio de pura resistencia profesional. En un fin de semana donde el Williams FW48 volvió a mostrarse como un monoplaza crítico y falto de ritmo, el madrileño cruzó la meta en la 15ª posición, asegurando que, dadas las circunstancias, no se podía haber rascado ni una décima más al asfalto nipón.
Una salida eléctrica y problemas de software
Fiel a su estilo, Sainz firmó una arrancada impecable. Partiendo desde la 16ª plaza, el español logró ganar dos posiciones en los primeros metros, situándose 14º y soñando con una remontada heroica. Sin embargo, la tecnología le dio la espalda en los compases iniciales: un fallo en el modo Overtake (el sistema de entrega de potencia extra para adelantamientos) le dejó indefenso en las rectas de Suzuka.
A pesar del contratiempo, Carlos mantuvo la calma, reseteó los sistemas y logró estabilizar su ritmo antes de que la carrera se sumergiera en el caos estratégico provocado por los accidentes.
Supervivencia estratégica y el factor Safety Car
Mientras otros pilotos sufrían con la degradación prematura, Sainz y el muro de Williams optaron por alargar la primera tanda. La jugada salió redonda cuando el fuerte accidente de Oliver Bearman provocó la salida del Coche de Seguridad.
Esta ventana permitió a Carlos realizar su parada obligatoria perdiendo el mínimo tiempo posible, lo que le sirvió para consolidar la 15ª posición frente al empuje de pilotos como Franco Colapinto, que terminó pegado a su alerón trasero sin poder superarle.
Mirada puesta en Miami tras el parón
Tras bajarse del coche, el español se mostró pragmático pero esperanzado. Con cinco semanas por delante antes del GP de Miami, Sainz confía en que la fábrica de Grove logre dar el salto de calidad que necesita para pelear por los puntos de forma constante.
«Hemos sacado todo lo que había en el coche hoy. Otra buena salida y un buen momento para la parada nos han permitido hacer la mejor carrera posible, estoy satisfecho con eso», confesó el madrileño. Sainz subrayó la importancia del trabajo interno que viene ahora:
«El equipo y yo estamos trabajando bien para entender este coche y la normativa 2026. Afrontamos este primer parón dispuestos a conseguir progresos reales. Tenemos que aprovechar estas cinco semanas para llegar a Miami en una situación mejor». Finalmente, el piloto español tuvo un gesto de deportividad hacia Oliver Bearman, tras su escalofriante impacto de 50G: «Por último, estoy muy contento de ver que Ollie se encuentra bien después de su accidente».
