Red Bull ha vuelto a llevar la Fórmula 1 a un escenario inesperado. En esta ocasión, el protagonista no ha sido un circuito, sino las vías del Metro de Madrid. El equipo austriaco ha transformado su histórico RB8 para hacerlo circular por el suburbano madrileño, en una espectacular acción previa al regreso del Gran Premio de España a la capital después de 45 años.
El proyecto, bautizado como “Red Bull on Rails”, supone la primera vez que un monoplaza de Red Bull circula sobre los raíles del Metro de Madrid. La iniciativa sirve como anticipo al estreno del MadRing, que este fin de semana acogerá el regreso de la Fórmula 1 a Madrid.
El elegido para esta aventura fue el RB8 de 2012, el monoplaza con el que Sebastian Vettel conquistó su tercer Campeonato del Mundo. El coche está equipado con el histórico motor Renault RS27 V8 de 2,4 litros, capaz de desarrollar cerca de 750 CV.
Un F1 convertido en tren
Convertir un monoplaza diseñado para competir sobre asfalto en un vehículo capaz de desplazarse por las vías del Metro fue el principal desafío. El equipo Heritage de Red Bull trabajó junto al colectivo español de ingeniería y creatividad Andtonic para desarrollar una solución que permitiera mantener intacto el RB8 y, al mismo tiempo, adaptarlo a los raíles.
La clave estuvo en fabricar unas ruedas metálicas específicas. Los primeros diseños resultaron demasiado pesados y podían poner en peligro elementos mecánicos del monoplaza, por lo que fue necesario desarrollar una solución más ligera mediante un proceso de fabricación de precisión.
El resultado final fueron unas ruedas de acero de 29,8 kilogramos cada una, aproximadamente el doble del peso de una rueda convencional de Fórmula 1. El diseño incorporó un buje central y radios mecanizados para reducir todo lo posible el peso y proteger componentes como la suspensión, la caja de cambios y el eje de transmisión.
Todo el trabajo tuvo además que completarse contra el reloj. La fase definitiva de diseño y fabricación se realizó en los talleres de Metro de Madrid de Canillejas, con apenas dos semanas para completar el proyecto.
Patrick Friesacher, al volante
El encargado de hacer historia fue Patrick Friesacher, expiloto de Fórmula 1 y actual piloto de los eventos de exhibición de Red Bull. El austríaco tomó los mandos del RB8 y recorrió diferentes tramos de la red de Metro durante un periodo de cierre del servicio. El monoplaza pasó por puntos como la estación del Estadio Metropolitano y las cocheras de Sacedal y Chamartín, ofreciendo una imagen completamente inédita: un Fórmula 1 avanzando por los mismos túneles y vías que habitualmente utilizan los trenes madrileños. (Oracle Red Bull Racing)
Friesacher reconoció que la experiencia fue completamente diferente a cualquier otra que haya vivido con el equipo. “Fue una experiencia increíble. He tenido la suerte de vivir muchas cosas con nuestro equipo Heritage, pero conducir un coche de F1 sobre las vías del tren fue surrealista. Es genial poder añadir piloto de Metro a mi currículum”.
La acción no solo supone una exhibición espectacular, sino también un particular homenaje al regreso de la Fórmula 1 a Madrid. El último Gran Premio disputado en la capital se celebró en 1981 en el Circuito del Jarama, antes de que el campeonato desapareciera de la ciudad durante más de cuatro décadas.
Ahora, el automovilismo vuelve a Madrid con un escenario completamente diferente. El MadRing acogerá del 11 al 13 de septiembre el primer Gran Premio celebrado en la capital desde aquella carrera de 1981. Y, curiosamente, el Metro tendrá también un papel fundamental durante el nuevo Gran Premio.
Los aficionados podrán utilizar el transporte público para llegar hasta el entorno del circuito, con refuerzos especiales en varias líneas durante el fin de semana. La línea 8, una de las principales vías de acceso a IFEMA, incrementará un 50 % su capacidad durante el evento. Red Bull se ha adelantado así a la llegada de miles de aficionados a Madrid.
Antes de que Max Verstappen y sus rivales descubran los secretos del nuevo circuito, el RB8 ya ha completado su particular vuelta de reconocimiento por la capital. Esta vez no hubo pianos, escapatorias ni rectas de alta velocidad. Hubo túneles, raíles y un Fórmula 1 convertido en tren para escribir una de las imágenes más curiosas de la historia reciente de la Fórmula 1.
La noticia queda enfocada en la hazaña de ingeniería y el vínculo con el regreso de la F1 a Madrid, evitando limitarse a reproducir el comunicado original.

