La Fórmula 1 vuelve al Circuito de Sepang nueve años después de su última visita y Pirelli afronta el regreso a Malasia con un escenario marcado por la falta de referencias, las altas temperaturas y una degradación térmica que puede convertirse en uno de los grandes factores del Gran Premio de Baréin de 2026.
La cita que debía disputarse en Baréin durante el mes de abril no pudo celebrarse y finalmente será Sepang el escenario elegido para recuperar el Gran Premio. El cambio supone un desafío considerable para equipos y pilotos, ya que la última carrera de Fórmula 1 disputada en el trazado malasio tuvo lugar en 2017, cuando los monoplazas y los neumáticos eran muy diferentes a los actuales.
Ubicado a pocos kilómetros de Kuala Lumpur, Sepang cuenta con 5,543 kilómetros y 15 curvas, combinando largas rectas con varias curvas de alta velocidad, especialmente concentradas en su segundo sector. El trazado genera niveles medios de energía sobre los neumáticos y se sitúa, en términos de exigencia, en un rango similar al de circuitos como Spa-Francorchamps y Shanghái.
Uno de los principales desafíos estará relacionado con las temperaturas. Tanto el asfalto como el ambiente pueden alcanzar valores elevados, obligando a los equipos a controlar cuidadosamente la temperatura de los neumáticos. En este contexto, la degradación térmica aparece como una de las variables que más pueden condicionar el rendimiento y las estrategias durante el fin de semana.
Para esta vuelta a Kuala Lumpur, Pirelli ha escogido los compuestos C2, C3 y C4, que actuarán respectivamente como neumático duro, medio y blando. Se trata de una selección ligeramente más agresiva que la alternativa de utilizar los tres compuestos más duros disponibles, una opción que habría ofrecido un enfoque más conservador teniendo en cuenta las características del circuito.
La elección busca ampliar el abanico estratégico de los equipos y reducir la diferencia de tiempo entre las estrategias de una y dos paradas. De esta manera, Pirelli pretende evitar que las características del trazado conduzcan automáticamente hacia una única estrategia de carrera.
El asfalto de Sepang también tendrá mucho que decir. El circuito cuenta con una superficie relativamente abrasiva, con un nivel de rugosidad comparable al de Baréin, aunque mantiene características propias. Durante la jornada del viernes se espera que los niveles de agarre sean reducidos, pero la pista debería evolucionar progresivamente a medida que aumente el número de vueltas y se deposite goma sobre el asfalto.
La gestión térmica será especialmente importante en los dos ejes del monoplaza. Los equipos deberán encontrar el equilibrio adecuado entre rendimiento y conservación de los neumáticos en un trazado que combina zonas de alta velocidad con fuertes demandas energéticas. Aunque el circuito mantiene buena parte de las características que lo convirtieron en un clásico de la Fórmula 1, Sepang ha recibido diferentes trabajos durante los últimos años.
En 2023 se reasfaltó el tramo comprendido entre las curvas 6 y 12, además de realizarse trabajos adicionales en la zona de la curva 9. Sin embargo, las evaluaciones realizadas recientemente por los ingenieros de Pirelli indican que las características generales del asfalto siguen siendo muy similares a las registradas en 2017.
A comienzos de septiembre se llevaron a cabo nuevas actuaciones destinadas a nivelar la superficie y eliminar irregularidades del asfalto. También se realizaron trabajos de limpieza para mejorar las condiciones de la pista antes de la llegada del Mundial. Pese a estas modificaciones, el principal problema para los equipos será otro: la falta de datos relevantes con los actuales monoplazas.
Ninguna escudería dispone de referencias realmente útiles de Sepang con la generación actual de coches y neumáticos. Por ello, los entrenamientos libres del viernes adquirirán una importancia superior a la habitual. Los pilotos tendrán que recuperar las sensaciones de un circuito que muchos apenas conocen más allá del simulador, mientras que los ingenieros deberán trabajar rápidamente para encontrar el equilibrio adecuado del coche y comprender el comportamiento de los diferentes compuestos.
La recopilación de información durante las primeras sesiones será fundamental para determinar los niveles de degradación, la ventana de funcionamiento de cada neumático y las posibles estrategias para la carrera. A las dificultades técnicas se suma un elemento habitual en los Grandes Premios disputados en Malasia: el clima.
Las tormentas por la tarde son frecuentes en la región durante los primeros días de octubre y existe la posibilidad de que un chaparrón intenso altere las condiciones de cualquiera de las sesiones del fin de semana. El calor extremo y los elevados niveles de humedad añadirán todavía más exigencia física para los pilotos.
Las lluvias repentinas han sido históricamente una de las grandes características del Gran Premio de Malasia durante sus años como cita permanente del calendario. En el regreso de Sepang a la Fórmula 1, esa incertidumbre meteorológica vuelve a estar presente. Entre el nuevo reglamento técnico, los neumáticos de la generación actual, un asfalto que ha recibido diferentes trabajos y la ausencia de referencias recientes, Pirelli afronta un fin de semana especialmente complejo.
Sepang será, en muchos sentidos, un territorio prácticamente desconocido para la Fórmula 1 de 2026, y los datos que los equipos consigan recopilar desde el viernes serán determinantes para entender cómo se comportarán los monoplazas en uno de los circuitos más exigentes del calendario.

