Sergio Pérez terminó el Gran Premio de Azerbaiyán 2026 en decimoquinta posición, en una carrera en la que Cadillac no consiguió transformar las buenas sensaciones mostradas durante los entrenamientos en un resultado destacado. El mexicano cruzó la bandera a cuadros por delante de su compañero Bottas, pero lejos de la zona de puntos en un domingo marcado por dos periodos de Safety Car y hasta seis abandonos.
Bakú había comenzado con motivos para el optimismo dentro de Cadillac. Pérez había mostrado un ritmo competitivo durante los entrenamientos, llegando a terminar decimotercero en la segunda sesión, y el equipo esperaba que las características del circuito pudieran favorecer sus opciones gracias también a la evolución de la unidad de potencia Ferrari utilizada por el mexicano.
Sin embargo, todo se torció durante la clasificación. Pérez quedó eliminado en la Q1 con la vigésima posición y, posteriormente, recibió una penalización adicional de tres puestos por obstaculizar a Oscar Piastri durante una vuelta de preparación. Al tratarse ya del último clasificado entre los pilotos que habían participado en la sesión, la sanción no modificó su posición efectiva de salida.
El problema principal para el mexicano fue que Cadillac no consiguió ejecutar el plan de rebufos previsto. Pérez necesitaba aprovechar la succión de Bottas para ganar tiempo en las largas rectas de Bakú, pero la estrategia entre ambos monoplazas no salió como estaba prevista.
El propio Pérez había explicado tras la clasificación que el rebufo podía representar una diferencia cercana a seis décimas, una cantidad especialmente importante en un circuito donde la velocidad máxima resulta determinante. La preparación entre los dos Cadillac no funcionó y el mexicano terminó sin la herramienta que necesitaba para intentar alcanzar la Q2.
Con ese panorama, Pérez afrontó la carrera desde el fondo de la parrilla. El caos posterior le permitió recuperar algunas posiciones, pero no lo suficiente como para entrar en la batalla por los puntos. La carrera estuvo marcada por dos Safety Car y por una sucesión de incidentes que alteraron completamente el orden del pelotón. George Russell terminó imponiéndose a Max Verstappen.
Pérez, mientras tanto, terminó decimoquinto. El mexicano completó las 51 vueltas y consiguió llevar el Cadillac hasta la bandera a cuadros, pero no pudo aprovechar el potencial que había mostrado el coche durante algunas de las sesiones previas. El resultado supone además una oportunidad perdida para Cadillac en un circuito que históricamente ha sido especialmente favorable para Pérez.
El mexicano llegaba a Bakú como el piloto con más triunfos en la historia del Gran Premio de Azerbaiyán, con dos victorias, además de un segundo y un tercer puesto en sus anteriores participaciones. Esta vez, sin embargo, el regreso a uno de sus circuitos más exitosos terminó con un resultado mucho más discreto.
La clasificación condicionó buena parte del fin de semana y dejó a Pérez sin margen para aprovechar las posibilidades que ofreció una carrera especialmente imprevisible. Cadillac también tendrá que analizar por qué el rendimiento mostrado durante los entrenamientos no pudo trasladarse a la clasificación ni posteriormente a la carrera.
Pérez había terminado decimotercero en FP2 y el equipo consideraba que las mejoras introducidas en Bakú estaban ofreciendo señales positivas, pero la ejecución del fin de semana acabó alejando al mexicano de la lucha por los puntos. Así terminó para Pérez un Gran Premio de Azerbaiyán que había despertado expectativas mucho mayores.
El mexicano volvió a mostrar durante el fin de semana que podía sacar rendimiento del Cadillac en Bakú, pero una clasificación complicada, la penalización y la falta de oportunidades durante la carrera acabaron dejando al piloto de Cadillac en la decimoquinta posición. Con todo esto, el mexicano comentaba lo siguiente tras la bandera de cuadros:
«Para ser honesto, ha sido uno de mis mejores fines de semana en Bakú, logré sacar el 150% de este coche. Estábamos luchando contra autos que son un segundo o dos segundos más rápidos que nosotros. Cuando veo los coches con los que estaba peleando, eran mucho más veloces y aún así pudimos quedarnos con ellos durante la carrera”.
«La forma en que sentí que estaba manejando, si algo salía mal en cualquier curva lo habría estampado contra el muro. Así que cuando haces una carrera como esta, te sientes realmente orgulloso. Estuvimos con los Audi, estuvimos en esa mezcla. Obligamos a Sainz a entrar a pits porque podíamos adelantarlo».
«Nos mantuvimos con ellos a lo largo del primer stint con el Williams y con el Audi, manteniendo una buena brecha. En el reinicio simplemente no tenemos velocidad en línea recta, así que nos caemos hacia atrás. Peleamos un poco con Piastri, creo que él tenía algún daño, pero sí, es lo que es».
«En este momento nos falta realmente entre medio segundo y un segundo para poder mezclarnos con ellos. El problema es realmente mi ritmo, no estaba cómodo en las rectas, así que sabía que no había muchas oportunidades».


