El piloto mexicano no pudo aprovechar el potencial del rebufo en la clasificación y terminó 20º. Pérez reconoce que el ritmo del MAC-26 no era suficiente para alcanzar la Q2 sin ayuda y pone ahora sus esperanzas en el ritmo de carrera. Sergio Pérez se marchó de la clasificación del Gran Premio de Azerbaiyán 2026 con una mezcla de frustración y resignación.
El piloto mexicano tenía como objetivo alcanzar por primera vez la Q2 desde su llegada al equipo americano y había llegado a Bakú con motivos para confiar en sus posibilidades después de terminar 13º en la segunda sesión de entrenamientos libres y mantenerse entre los 16 mejores en la FP3.
Sin embargo, el sábado las circunstancias no acompañaron. Pérez quedó eliminado en la Q1 y partirá desde la 20ª posición, después de no poder disponer de una de las principales armas que había permitido al MAC-26 acercarse a sus rivales durante los entrenamientos: el rebufo.
La diferencia respecto a la FP2 estuvo precisamente en la estrategia utilizada para aprovechar la succión en las largas rectas de Bakú. En aquella sesión, Pérez pudo beneficiarse del rebufo para conseguir su mejor vuelta, pero en clasificación el plan preparado junto a Valtteri Bottas no salió como estaba previsto.
El mexicano explicó ante los medios que el rebufo era prácticamente imprescindible para tener alguna posibilidad de superar el corte de la Q1. “Esperábamos más, pero necesitábamos que todo saliera a nuestro favor, especialmente con el rebufo, que es muy potente; supone unas seis décimas y realmente lo necesitábamos«.
«No tuvimos rebufo en la clasificación debido a una mala planificación; la preparación con Valtteri no funcionó: él tuvo un problema en su segunda vuelta, tuvo que abortar y se quedó detenido en la báscula; luego me quedé solo y, además, Fernando se salió de pista… En fin, nada jugó a nuestro favor. Realmente necesitábamos que todo fuera perfecto para tener opciones de pasar de ronda”, indicó el mexicano en la zona de medios.
La situación dejó a Pérez sin una de las herramientas que el equipo consideraba fundamentales para intentar compensar la falta de rendimiento puro del monoplaza. Sin ese extra de velocidad en las rectas, el piloto de Guadalajara no consiguió acercarse a las posiciones que daban acceso a la Q2.
Bakú es uno de los escenarios en los que Pérez históricamente ha conseguido buenos resultados. El mexicano ha ganado dos veces en las calles de la capital azerí y conoce especialmente bien las características de un trazado en el que la gestión del rebufo y la velocidad en las largas rectas tienen una importancia enorme.
Precisamente por eso, Pérez confiaba en poder marcar diferencias con respecto a sus rivales. Sin embargo, el rendimiento natural del MAC-26 no permitió al equipo afrontar la clasificación con garantías. “Creo que es un sitio donde definitivamente marco la diferencia, pero no lo suficiente; realmente necesitaba que todo, absolutamente todo, saliera a nuestro favor, y no fue así”.
Las palabras del mexicano reflejan la dificultad que encontró durante la Q1. En un circuito en el que los pilotos pueden ganar varias décimas aprovechando correctamente la estela de otro coche, cualquier error en la planificación puede tener un impacto considerable en el resultado final. Y esta vez, Pérez no pudo contar con ese margen.
A pesar del mal resultado en clasificación, Pérez no da por perdido el fin de semana. Como ya ha ocurrido en anteriores Grandes Premios, el equipo confía en que el rendimiento del coche durante la carrera pueda ser más competitivo que a una vuelta. El mexicano espera que la actualización del motor Ferrari ADUO 2 les permita mejorar su rendimiento durante la prueba y aprovechar cualquier incidente que aparezca en pista para recuperar posiciones.
Pero hay una condición que Pérez considera imprescindible: mantenerse cerca de sus rivales para poder beneficiarse del rebufo. “Ya lo veremos mañana; creo que mañana podremos estar en la pelea. Tenemos que hacer una buena carrera; es muy importante mantenerse en el rebufo. Si perdemos ese rebufo, nuestra carrera habrá terminado, así que intentaremos por todos los medios mantenernos ahí”.
Desde la última posición, el desafío será mayúsculo. Pérez necesitará aprovechar cualquier oportunidad estratégica y, sobre todo, mantener el contacto con el grupo que tenga por delante para convertir una clasificación complicada en una carrera de remontada. La sesión de clasificación no cumplió las expectativas con las que el mexicano había llegado a Bakú.
Ahora, todas las esperanzas están puestas en que el comportamiento del MAC-26 durante la carrera permita a Pérez recuperar parte del terreno perdido y demostrar el ritmo que el equipo cree que puede tener en tanda larga.


