No está siendo una temporada sencilla para Oscar Piastri. El pasado año rozó el título con la yema de sus manos y, debido al cambio de normativa, ni el equipo ni él han logrado adaptarse. El octavo lugar de Madrid es, quizás, la mayor evidencia de ello. La mira ahora la fija en Bakú, un circuito que le genera una sensación de «amor-odio» al haber ganado en 2024, pero donde también probó el muro la última temporada.
«Creo que probablemente mi mejor carrera ha sido en esta pista, y probablemente mi peor carrera también ha sido en esta pista. Siempre está lleno de acontecimientos, lo sé. Creo que siempre es una prueba de confianza. Hay que superar los límites constantemente», ha revelado el australiano en la jornada previa a que arranque la acción en pista en Azerbaiyán.
“Es una combinación bastante inusual de un circuito urbano con tantas zonas de frenado extremas, así que es una pista interesante. Ojalá este año se parezca más a 2024«, ha proseguido. Hasta la fecha, su temporada ha sido decepcionante. Lejos de su compañero de equipo de forma habitual, es como si los nuevos monoplazas no se adaptasen al estilo y forma de conducir del 81.
“Estoy progresando, pero no es tan sencillo como encontrar una dirección y que funcione siempre. Hay que adaptarse y cambiar las cosas constantemente. Eso es parte de lo que dificulta encontrar una solución, porque la solución siempre es un poco diferente cada vez. Estamos haciendo todo lo posible. Pero sin duda no estamos donde queremos estar, donde sentimos que tenemos la situación bajo control», ha asegurado.
¿El motivo? También parece desconocerlo al 100%. Pues admite que no se trata de una «progresión lineal», sino que está llena de altibajos y, por ello, todavía se encuentra lejos de donde debería y le gustaría estar. Reconoce que todavía están en una fase de pruebas en la que necesitan aglutinar muchas cosas en pista y ver «qué cosas funcionan y cuáles no». La diferencia en los monoplazas, crucial en dicho análisis.
«Los coches de este año, dejando a un lado los motores, son bastante diferentes a los que hemos tenido anteriormente. Muchas de las cosas que me funcionaron antes no parecen funcionar este año, así que se trata de intentar encontrar otras que sí funcionen”, ha resumido. Y, quizá por ello, ha hecho especial hincapié en la necesidad de subirse al monoplaza para correlacionar sensaciones con efectividad.
“Creo que, con el poco tiempo que tenemos, es necesario contar con buenas ideas que queramos poner en práctica. No podemos simplemente probar cosas al azar. Siento que el equipo ha respondido muy bien, esforzándose por mejorar las cosas lo más rápido posible. Me siento muy apoyado», ha destacado. Y, es que, el apoyo del equipo es algo que ha querido resaltar de forma reiterada.
Incluso de su pobre carrera en Madrid, donde cruzó la bandera a cuadros en octavo lugar, ha querido extraer conclusiones positivas. “Creo que el fin de semana pasado, el coche fue rápido al final, pero fue muy difícil sacarle el máximo partido. Ese es probablemente el mayor problema. Estamos progresando y al menos explorando diferentes cosas. No nos quedamos estancados, que es lo más importante«, ha desmenuzado.
“Sin duda, he sentido que estamos poniendo todo nuestro empeño en intentar mejorar, lo cual ha sido positivo. Hay un límite a lo que se puede hacer sin subirse al coche y probar cosas nuevas«, ha zanjado el australiano. Sea como sea, este fin de semana volverá a disfrutar de una nueva oportunidad de seguir aprendiendo de su McLaren con la mirada puesta en la temporada de 2027.

