La NASCAR se encuentra en el ojo del huracán debido a la falta de consistencia en la aplicación de las banderas amarillas, especialmente en las últimas vueltas de las carreras. Este tema se ha vuelto aún más polémico tras los eventos recientes en Daytona y Atlanta, donde decisiones contradictorias han generado descontento tanto en los pilotos como en los aficionados.
El pasado fin de semana en Atlanta, en la carrera de la Xfinity Series, un accidente en la última vuelta no provocó una bandera amarilla, lo que permitió que la carrera terminara bajo bandera verde. Sin embargo, al día siguiente, en la Cup Series, en una situación similar, NASCAR decidió sacar la amarilla antes de la llegada a meta.
Esto generó confusión y críticas entre los seguidores de la prueba americana, que estaban deseosos de ver un final apretado entre Christopher Bell, Carson Hocevar y Kyle Larson, y creen que la inconsistencia de la NASCAR les privó de ello. Elton Sawyer, vicepresidente de la NASCAR, reconoció que en la carrera de la Xfinity se equivocaron al no haber sacado la bandera amarilla y aseguró que, de repetirse una situación similar en la Cup Series, la carrera se detendría.
Esto efectivamente ocurrió, lo que llevó a muchos a preguntarse si NASCAR simplemente estaba reaccionando a las críticas en lugar de aplicar un criterio uniforme. Uno de los pilotos que expresó su malestar fue Denny Hamlin, del equipo Joe Gibbs Racing y copropietario de 23XI Racing, quien comentó, tras la carrera de Daytona, que NASCAR parece cambiar sus decisiones en función de las reacciones del público y la prensa.
Esta percepción de inconsistencia ha sido reforzada por lo sucedido en la Daytona 500, donde un accidente en la recta trasera en la última vuelta no provocó una bandera amarilla, permitiendo que William Byron llegara a la meta bajo bandera verde. Sin embargo, tras la carrera de Atlanta, Hamlin se mostró más comprensivo con la decisión de NASCAR.
De hecho, afirmaba que no le gustaría estar en una situación en la que tuviera que sortear restos de piezas en el final de carrera mientras lucha por conseguir un mejor resultado. La controversia no solo ha sido impulsada por los aficionados, sino también por la prensa especializada. Periodistas reconocidos como Jeff Gluck y Bob Pockrass han señalado que varios pilotos expresaron su deseo de que se priorice la seguridad en estas situaciones.
Durante la reunión previa a la carrera de la Cup Series en Atlanta, algunos pilotos manifestaron su preferencia por que se desplegara la bandera amarilla en caso de un accidente en la última vuelta, aunque eso significara no terminar bajo bandera verde. El debate entre el espectáculo y la seguridad sigue vigente.
NASCAR busca mantener la emoción hasta el último metro, pero también debe garantizar la integridad de los pilotos y equipos. La clave está en aplicar criterios claros y uniformes, algo que, de momento, parece estar lejos de conseguirse.

