La nueva Fórmula 1 ya ha echado a rodar en el Circuito Internacional de Sakhir y lo ha hecho con sorpresa en el cronómetro. Lando Norris ha reclamado el protagonismo en la primera jornada de test de pretemporada en Baréin, logrando un tiempo de 1:34.669 que le ha servido para batir por la mínima a Max Verstappen.
El británico, al volante del McLaren, mandó un aviso serio al establecer su marca a poco más de una hora del final de la sesión vespertina. Por su parte, el neerlandés demostró que el Red Bull sigue siendo una de las referencias. Tras dominar la sesión matinal, se mantuvo en pista todo el día, mejorando sus registros en los compases finales para quedarse a tan solo ciento veintinueve milésimas de Norris.
Ferrari también asomó la cabeza en este inicio de era. Charles Leclerc, que tomó el relevo de Lewis Hamilton por la tarde, colocó al SF-26 en la tercera posición. El monegasco se quedó a medio segundo de la cabeza, pero las sensaciones en el box de Maranello parecen positivas tras completar un programa intenso de 132 vueltas entre sus dos pilotos.
Justo por detrás, la sorpresa del día la dio Esteban Ocon, situando al Haas en una meritoria cuarta plaza, por delante de los tiempos matinales de Piastri y los Mercedes. La jornada fue especialmente significativa para los pilotos hispanohablantes, aunque con suertes dispares. Sergio Pérez debutó oficialmente a los mandos del Cadillac durante la tarde, sustituyendo a Valtteri Bottas.
El mexicano finalizó en la 14ª posición con un tiempo de 1:38.828, priorizando el rodaje y la adaptación al nuevo sistema de propulsión. Lo más positivo para la estructura estadounidense fue superar la barrera de las 100 vueltas, un dato crucial para un equipo que busca asentarse rápidamente en la parrilla. Peor le fueron las cosas a Franco Colapinto. El argentino tuvo una mañana accidentada con el Alpine A526, sufriendo problemas técnicos que limitaron su actividad a solo 28 giros.
El de Pilar cerró la tabla de tiempos con un 1m40s330, una cifra poco representativa de su potencial, ya que su sesión se centró más en solucionar contratiempos que en buscar rendimiento. Por la tarde, Pierre Gasly pudo maquillar la jornada para los franceses escalando hasta la octava posición.
En el apartado de fiabilidad, el gran triunfador del miércoles fue Williams. El equipo de Grove, que venía con dudas tras perderse el shakedown de Barcelona, dio un golpe de autoridad en cuanto a resistencia. Entre Carlos Sainz y Alex Albon sumaron la friolera de 145 vueltas, liderando la tabla de kilometraje por delante de Red Bull y Ferrari. Es un mensaje esperanzador, teniendo en cuenta toda la situación.
La cruz de la moneda la protagonizó Aston Martin. El equipo de Fernando Alonso y Adrian Newey apenas pudo completar 36 vueltas en todo el día debido a una inoportuna fuga de fluidos. Tras el espectacular despliegue de su presentación, el equipo británico ha empezado con el pie izquierdo en pista, perdiendo un tiempo precioso que deberán intentar recuperar en las dos jornadas restantes de test antes de que el semáforo se apague definitivamente en Australia.

