La carrera de la IndyCar en Phoenix terminó con triunfo para Josef Newgarden, que se llevó la victoria tras liderar las últimas vueltas de una prueba muy movida. El estadounidense dominó ocho de las 250 vueltas, incluidas las seis finales, para firmar su primer triunfo de la temporada y el número 33 de su carrera.
Además, fue su 19ª victoria en óvalos y prolonga una estadística curiosa: sus últimos diez triunfos en la categoría han llegado en este tipo de circuitos. El éxito supuso además un paso importante para Penske, que alcanzó su victoria número 247 en la categoría. Newgarden admitió, en una rueda de prensa a la que acudió Pitlane Motor, que el resultado no era algo que diera por seguro antes de la salida.
“No sabíamos muy bien cómo iba a desarrollarse el día. Estábamos intentando entender cómo construir el coche para esta pista y cuál era el enfoque correcto”, reconoció. Según el estadounidense, la clave del triunfo estuvo en la ejecución del equipo durante toda la carrera. “No voy a decir que fuimos el coche más rápido del día».
«Creo que todavía tenemos cosas que mejorar. Todo el mundo estuvo a un nivel altísimo: el muro tomó buenas decisiones, las paradas fueron muy sólidas y cuando necesitábamos velocidad la tuvimos”. El momento decisivo llegó a unas 40 vueltas del final, cuando apareció una bandera amarilla que abrió el abanico estratégico.
Desde el muro decidieron renunciar a la posición en pista para montar neumáticos nuevos y apostar por un ataque final. La jugada implicaba muchos riesgos, pero terminó funcionando. En ese momento, el coche de Newgarden empezó a ganar posiciones con rapidez. “A mitad de carrera no era precisamente optimista”, confesó.
Sin embargo, cuando llegó el momento decisivo el monoplaza respondió. “Cuando necesitaba que el coche fuera bueno, lo fue. Había muchos coches rápidos. Rasmussen estuvo muy fuerte, Kirkwood también tuvo momentos muy buenos y hubo otros que parecían candidatos en distintos momentos”.
Uno de los factores que marcó la carrera fue la apertura progresiva de un segundo carril en el óvalo, algo que permitió más adelantamientos de lo habitual en Phoenix. “El segundo carril empezó a funcionar y eso cambió bastante la carrera”, relató. “Si la gente no explora la pista, el carril se cierra y la carrera se vuelve en fila india”.
La gestión del tráfico fue otro elemento a tener en cuenta en la estrategia de carrera. “Si quieres ser competitivo en este tipo de carreras tienes que ser muy bueno entre tráfico”, apuntó. “Al principio pensé que iba a ser una carrera bastante procesional, pero terminó convirtiéndose en algo muy entretenido”.
El piloto de Penske espera que el público también haya disfrutado del espectáculo. “Ojalá haya sido tan emocionante de ver como lo fue de correr. Este es el tipo de carreras que queremos producir en los óvalos cortos. Son solo dos carreras y queda muchísimo campeonato. Tenemos potencial, pero debemos seguir trabajando si queremos mantenernos en la pelea”.
