El ambiente de la Fórmula 2 ha cambiado. En una rueda de prensa antes de que los coches vuelen hacia Melbourne y con la presencia de Pitlane Motor, la dupla de MP Motorsport ha tomado el micrófono para dejar algo muy claro: este año no han venido a participar, han venido a dominar.
Oliver Goethe y Gabriele Minì se mostraron más que preparados, exhibiendo una sintonía y una confianza que ya preocupa a sus rivales directos.
Oliver Goethe: «Mi ritmo es de campeón y voy a demostrarlo»
El piloto alemán no se anduvo con rodeos. Tras una temporada de aprendizaje donde la velocidad punta fue su mejor arma pero la suerte su peor enemiga, Goethe encara 2026 con una mentalidad renovada. «Sé de lo que soy capaz y el equipo también», afirmó con rotundidad. Para Oliver, el foco está puesto en la constancia que exige la F2.
«El año pasado demostramos en circuitos como Monza que podemos ser los más rápidos de la parrilla. Este año, el objetivo no es solo ser rápidos un domingo, sino estar en el podio cada fin de semana. He trabajado más que nunca en mi preparación física y mental para que, cuando llegue el momento de la verdad en la clasificación, nada falle».
Gabriele Minì: La joya italiana que busca el golpe definitivo
Por su parte, Gabriele Minì llega a MP Motorsport con el aura de ser uno de los talentos más puros de su generación. Lejos de mostrarse presionado por el cambio de equipo, el italiano parece haber encontrado en la estructura holandesa el ecosistema perfecto para explotar. «Me siento como en casa desde el primer día», confesó Minì.
El italiano destacó la importancia de haber sido competitivos desde el minuto uno en los test. «Estar en los tiempos de cabeza en Barcelona, incluso cuando estábamos probando configuraciones difíciles, nos da una tranquilidad enorme. No tenemos que buscar la velocidad, porque ya está ahí. Ahora solo tenemos que gestionarla mejor que los demás«.
Una dupla que se retroalimenta
Lo más destacado de la jornada fue la actitud de ambos pilotos. Lejos de la frialdad habitual, Goethe y Minì demostraron que, aunque son rivales directos, están trabajando en una dirección común para elevar el nivel del equipo.
- Goethe aporta la experiencia y el conocimiento profundo del coche.
- Minì aporta esa chispa y agresividad necesaria para las carreras del sábado.
La conclusión de este encuentro fue unánime: Melbourne será el juez de paz. Con dos pilotos que se sienten en el mejor momento de sus carreras y que apuntan directamente a los asientos de la Fórmula 1, el equipo MP Motorsport ha dejado de ser un aspirante para convertirse, por derecho propio, en el rival a batir.
