El piloto alemán rodó por primera vez en un trazado oval durante un test privado en Homestead-Miami, donde acumuló casi un centenar de vueltas con Rahal Letterman Lanigan Racing y destacó el enfoque progresivo del equipo. Mick Schumacher vivió una jornada difícil de olvidar en su proceso de adaptación a la IndyCar.
Schumacher completó un total de 97 vueltas en el óvalo de 1,5 millas, acompañado en pista por su compañero Graham Rahal y bajo la supervisión del expiloto y coach Ryan Briscoe, que le ayudaron a familiarizarse con las particularidades de este tipo de trazados. Aunque la degradación de los neumáticos fue superior a lo habitual y obligó al equipo a finalizar la sesión antes de lo previsto, el balance general del día fue positivo.
“Llegamos al límite bastante pronto”, explicó Schumacher en declaraciones a Motorsport.com. “Con el coche bastante alto de altura, se movía mucho y estaba suelto de atrás. A medida que fuimos haciendo cambios, empezó a aparecer más subviraje. Creo que experimentamos ambos extremos que necesitas: un subviraje fuerte y también una zaga muy suelta, lo cual fue genial para entender cómo reacciona el coche en esas situaciones”.
El alemán reconoció que la experiencia le permitió ganar confianza y aclarar sus preferencias al volante. “Ahora me siento mucho más seguro y cómodo. Evidentemente, me encuentro más a gusto con el subviraje, porque te da más seguridad. Ahora toca entender con qué puedo pilotar mejor y qué reglajes me gustan más”, señaló, antes de resumir la jornada con optimismo: “Creo que hemos logrado muchísimo”.
Durante el test, Schumacher también tuvo su primer contacto con una herramienta inédita en su trayectoria, incluso tras haber competido en la Fórmula 1 y en el Campeonato del Mundo de Resistencia: el weight-jacker. “Me pareció muy interesante”, comentó. “Es una gran herramienta. Pude jugar bastante con ella y notar las diferencias entre distintas configuraciones, por ejemplo al cambiar de derecha a izquierda».
«Creo que se puede usar muy bien tanto en tráfico como cuando ruedas solo, en combinación con las barras estabilizadoras”. Como parte de su preparación, el piloto alemán recorrió el óvalo con peraltes de entre 18 y 20 grados a bordo de una furgoneta, con Briscoe como copiloto, recibiendo indicaciones sobre las líneas y referencias.
Más allá de los consejos técnicos, Schumacher destacó el enfoque calmado y paciente del equipo como clave para su adaptación. “Más que decirme qué hacer, me repetían: no estamos aquí para demostrar nada, estamos aquí para aprender”, explicó. “Ese mensaje conectó mucho conmigo, porque era exactamente la mentalidad que quería tener”.
Para acabar, Schumacher añadió que, en un primer día con un nuevo equipo, suele existir la tentación de forzar más de la cuenta. “Volver a esa idea de aprender, de hacer las cosas bien y con cautela, me ayudó a sentirme cómodo y a afrontar el día sin expectativas, yendo a mi ritmo”, afirmó.
“Ryan ha sido clave en eso, Graham también, pero en general todo el equipo me ha transmitido que estamos en esto juntos y que no hay prisa”.

