La nueva era de la Fórmula 1 ha comenzado con un dominio incontestable de Mercedes. Tras las tres primeras citas del calendario 2026, la escudería alemana se mantiene invicta bajo el nuevo reglamento técnico. George Russell abrió la veda con un triunfo en Australia (sumando además la victoria en la Sprint de Shanghái ), mientras que Andrea Kimi Antonelli ha tomado el relevo imponiéndose de forma consecutiva en las citas de China y Japón.
Pese a los indicios de un posible duelo fratricida por la corona, Toto Wolff ha hecho un llamamiento a la prudencia. El director del equipo insiste en la necesidad de “mantener los pies en el suelo” y seguir trabajando para ofreces a ambos pilotos un monoplaza ganador, descartando por ahora cualquier favoritismo o apuesta por uno solo.
Wolff prevé que la ventaja actual podría diluirse rápidamente a medida que los rivales evolucionen, por lo que considera prematuro establecer jerarquías. Esta política de igualdad no es ajena a Brackley, que ya gestionó de forma similar las oportunidades de sus pilotos durante la histórica rivalidad entre Lewis Hamilton y Nico Rosberg entre 2014 y 2016.
El propio Antonelli, que lidera el Mundial de Pilotos por primera vez en su carrera con 72 puntos, prefiere alejarse de la euforia. El piloto italiano asegura estar centrado exclusivamente en perfeccionar sus procedimientos, desde las salidas hasta su propia técnica de conducción, restando importancia al debate sobre el título en esta fase tan temprana.
Con Russell a solo nueve puntos de distancia y a Charles Leclerc acechando a 23 puntos con su Ferrari, el joven líder advierte que tanto Ferrari como McLaren recortarán distancias próximamente.
