Scott McLaughlin ha conseguido en Laguna Seca una de las poles más importantes de su temporada. El piloto de Penske se impuso en una clasificación extremadamente igualada y batió a Álex Palou por apenas 17 milésimas, logrando así la primera posición de salida para la última carrera de la temporada 2026 de IndyCar.
El neozelandés cerró el Fast-6 con un tiempo de 1:09.1363, suficiente para superar al pentacampeón de Chip Ganassi Racing y a Felix Rosenqvist. Una diferencia mínima que, según McLaughlin, refleja a la perfección la dificultad de encontrar una vuelta completa en el trazado californiano.
“Sí, estuvo muy reñido. No sé si todos hicimos una vuelta realmente buena. Eso es lo difícil de Laguna Seca. Si puedes hacerlo lo suficiente, concéntrate en los momentos clave”, explicó el piloto de Penske después de conseguir la pole en una rueda de prensa con Pitlane Motor presente.
La primera posición tiene un significado especial para McLaughlin porque llega después de varios meses de trabajo en una dirección muy concreta. El piloto asegura que el cambio de rumbo comenzó a tomar forma desde el test de Mid-Ohio y que, desde entonces, se ha sentido cada vez más cómodo con el coche.
“Desde el principio de este fin de semana, hemos aplicado una filosofía en la que hemos estado trabajando durante los últimos cuatro meses o algo así, básicamente desde nuestro test en Mid-Ohio. Me he sentido cada vez mejor. Hoy lo hemos conseguido”, afirmó.
Uno de los grandes protagonistas de las palabras de McLaughlin fue Raúl, su ingeniero de carrera. El neozelandés destacó en repetidas ocasiones la relación que mantiene con él y consideró que esta pole también debe entenderse como un reconocimiento al trabajo realizado por su ingeniero durante una temporada complicada.
“Estoy muy orgulloso de Raúl, mi ingeniero. Nos entendemos a la perfección. Lo he estado diciendo. Me siento muy bien ahora mismo. Estoy muy orgulloso de él y del equipo”, aseguró. McLaughlin explicó que su relación con Raúl ha evolucionado hasta convertirse en algo mucho más estrecho que una simple colaboración profesional. Ambos hablan constantemente del coche y comparten incluso ideas pensando en el futuro.
“Somos muy buenos amigos. Mi esposa lo llama mi segunda esposa. Nos escribimos mensajes todo el tiempo. Siempre estamos hablando y pensando en el coche y en el coche de carreras”, reconoció entre risas. El piloto de Penske considera que esa conexión también ha tenido un impacto directo en su rendimiento.
A diferencia de su anterior ingeniero, Ben, al que definió como alguien con un perfil más puramente técnico, McLaughlin considera que Raúl aporta una perspectiva más cercana a la conducción. “Ben era así para mí, pero él era más ingeniero, mientras que Raúl es probablemente un poco más piloto. Me ayuda un poco con la conducción. ¿Por qué no puedes hacerlo? ¿Qué tengo que hacer con el coche para que lo hagas?”, explicó.
La comunicación constante entre ambos ha permitido a McLaughlin comprender mejor el funcionamiento del monoplaza y, especialmente, la influencia que tienen pequeños cambios sobre el rendimiento. “He aprendido mucho sobre el coche de carreras este año, sobre la función de las diferentes piezas».
«Creo que el piloto que estaba a mi lado antes es donde destaca. Raúl lo conoce desde que tenía unos cuatro años. Tengo una idea bastante clara de lo bueno que es. Ha sido bueno aprender un poco de él porque todos necesitamos correr a su nivel”, señaló. La pole llega en un momento especialmente importante para McLaughlin y Penske.
El neozelandés reconoce que los circuitos de carretera han sido durante los últimos años uno de los principales problemas del equipo. “Ha sido mucho trabajo duro. Los últimos dos años han sido difíciles, especialmente en los circuitos de carretera, no solo para mí, sino para todo el equipo. Siento que por fin estamos encontrando nuestro rumbo”, afirmó.
McLaughlin considera que Penske ha tenido un rendimiento más competitivo en los óvalos cortos y que en Indianápolis también ha contado con buenas armas. Los circuitos urbanos, además, han sido una de sus fortalezas personales. Sin embargo, el comportamiento del coche en los trazados de carretera y la interacción con los neumáticos habían sido un obstáculo.
“El coche para circuitos de carretera es con lo que hemos tenido muchos problemas, y también este neumático. Personalmente, pero también creo que como equipo, conseguir la pole ahora mismo es una gran motivación para todos”, explicó. El piloto, eso sí, no considera que una única pole resuelva todos los problemas. La prioridad para Penske será conseguir una mayor regularidad durante toda la temporada.
“Todavía nos queda mucho camino por recorrer para ser consistentes semana tras semana. Estamos trabajando duro. Muy orgulloso”, añadió. La primera posición de salida supone una oportunidad importante para McLaughlin. El piloto admite que desea volver a ganar y que no tiene intención de conformarse con haber conseguido la pole.
“Obviamente, es lo que más deseo. Ya han visto en las últimas carreras lo mucho que lo anhelo, lo agresivo que quiero ser”, reconoció. Sin embargo, asegura que esa ambición no debe llevarle a cometer errores innecesarios. “No se trata de forzar nada. Simplemente estoy cuidando cada detalle. Creo que estamos en un excelente moment».
«Por supuesto que quiero ganar la carrera. Quiero ganar carreras en el futuro. Sé que podemos”, afirmó. La posición de privilegio también le permitirá afrontar la carrera con una ventaja estratégica, especialmente en un circuito donde el tráfico y el desgaste de los neumáticos pueden alterar completamente el orden.
“Tenemos la velocidad. Se trata de recuperar esa consistencia, que creo que nos está costando recuperar. No es un momento épico, pero sería una gran motivación. Creo que esto es genial, la pole. Hemos estado rindiendo muy bien en carrera. Tener una buena posición en pista mañana es un gran comienzo”, explicó.
McLaughlin también se mostró satisfecho con el comportamiento del coche con los dos compuestos disponibles. Aun así, considera que el verdadero desafío llegará durante las tandas largas. “Me siento muy bien con ambos compuestos. Todo dependerá de cómo se comporten. Es bueno tener una temperatura constante como referencia; así se puede confiar en las lecturas que se obtienen cada vez que se sale a pista”, comentó.
Más allá de la pole y de la posibilidad de ganar en Laguna Seca, McLaughlin tiene claro que su objetivo final es luchar por el campeonato. Para conseguirlo, sabe que debe solucionar una de sus principales debilidades: la inconsistencia. “Es un logro increíble. Estoy orgulloso de ello. Soy demasiado inconsistente. Necesito ser más constante durante toda la temporada si quiero competir con estos chicos”, reconoció.
El piloto de Penske no duda de su velocidad y considera que ya ha demostrado que tiene capacidad para ganar carreras. El siguiente paso consiste en mantener ese nivel durante todo el calendario. “Tengo la velocidad. No lo dudo en absoluto. Sé que puedo ganar carreras. Ya lo he hecho antes. Si quiero ganar un campeonato, que es el objetivo final, necesito mejorar a mitad de temporada y ser constante durante toda la temporada”, concluyó.
Por ahora, McLaughlin tiene una oportunidad inmejorable para cerrar 2026 con una victoria. Saldrá desde la pole en Laguna Seca, con Palou a su lado y apenas 17 milésimas entre ambos. Penske ha encontrado en el trazado californiano una recompensa al trabajo realizado durante meses y, sobre todo, una señal de que el camino elegido junto a Raúl puede devolver al equipo a la lucha habitual por las posiciones de cabeza.


