McLaren ha decidido que también es momento de mirar hacia dentro. Por eso, la compañía británica ha presentado una identidad de marca renovada con la que pretende reforzar los vínculos entre sus dos grandes pilares: McLaren Automotive y McLaren Racing.
La nueva imagen busca mantener intacta la esencia de una marca que lleva más de seis décadas ligada al mundo de la competición y al automóvil de altas prestaciones, pero adaptándola a una nueva etapa. El objetivo pasa por construir una identidad más unificada que conecte su historia con el futuro que McLaren quiere desarrollar tanto dentro como fuera de los circuitos.
La compañía explica que esta evolución está directamente relacionada con el legado de su fundador, Bruce McLaren. La nueva identidad, según McLaren, «se inspira en la visión y la ambición incansable de su fundador, Bruce McLaren, y refleja el universo que McLaren está construyendo para sus clientes, colegas, aficionados y la comunidad global».
Desde la marca británica recuerdan que sus primeros 60 años de historia han estado marcados por una filosofía muy concreta: la búsqueda constante de una mejora. Esa mentalidad ha acompañado a McLaren tanto en competición como en el desarrollo de sus coches de calle y ahora se convierte también en el punto de partida de esta renovación visual.
«La identidad evolucionada mantiene ese mismo espíritu, creando una expresión más clara y unificada de McLaren a medida que continúa expandiendo su comunidad, sus experiencias y su nivel de personalización», señala la compañía. El elemento más visible de esta transformación es un logo rediseñado que pretende recuperar parte de la historia de los orígenes de McLaren sin renunciar a una imagen preparada para el futuro.
La propia compañía explica que el nuevo diseño está «inspirado en el letrero que coronaba la gasolinera familiar de Remuera, en Auckland». Se trata de un lugar especialmente importante dentro de la historia de la marca, ya que pertenecía a Les y Ruth McLaren, los padres de Bruce McLaren.
Fue precisamente allí donde Bruce construyó el automóvil con el que consiguió su primera victoria en competición. Por ello, la nueva identidad no solo busca actualizar la imagen de McLaren, sino también recuperar una conexión directa con los primeros pasos de su fundador. «Al reinterpretar esa identidad para la actualidad, McLaren vuelve a conectar con sus orígenes al tiempo que dota a la marca de un lenguaje visual contundente de cara al futuro», explica la compañía.
El conocido Speedmark, uno de los elementos gráficos más reconocibles de McLaren, continuará ocupando una posición central dentro de la identidad. La marca considera que su permanencia es una forma de mantener un vínculo con su historia y con los aficionados que han acompañado a McLaren durante décadas.
«El Speedmark, uno de los símbolos más reconocibles de McLaren, sigue siendo el corazón de la marca. Su presencia constante refleja el valor de la continuidad y su importancia perdurable para los aficionados de todo el mundo», apunta McLaren. También permanecerá el característico color papaya, convertido durante décadas en una de las principales señas de identidad de la compañía.
Sin embargo, la nueva etapa traerá consigo una paleta cromática más amplia, inspirada en distintos momentos importantes de la historia de McLaren. La renovación tampoco supone romper con todos los símbolos del pasado. McLaren ha decidido conservar el Speedy Kiwi, un elemento que representa las raíces neozelandesas de Bruce McLaren y que forma parte de la identidad histórica de la compañía.
«La identidad también conserva el Speedy Kiwi, rindiendo así homenaje a las raíces neozelandesas de Bruce McLaren y al lugar que desde hace tiempo ocupa en la historia de McLaren», explica la marca. De esta manera, McLaren apuesta por una evolución que no pretende borrar su pasado, sino utilizarlo como punto de partida para construir una imagen común para sus diferentes áreas de negocio.
La compañía quiere que esta nueva identidad trascienda los coches y los resultados obtenidos en los circuitos. Su intención es ampliar el sentimiento de pertenencia alrededor de la marca y generar una relación más profunda con sus clientes, aficionados y comunidad internacional.
La propia McLaren define esta transformación como una herramienta «para permitir una expresión más amplia del sentido de pertenencia a la marca McLaren y de la pasión por ella», llevando esa conexión «más allá de los productos excepcionales y los éxitos en los circuitos para incluir una personalización más avanzada, experiencias más enriquecedoras y un sentimiento de pertenencia a una comunidad aún más fuerte».


