Max Verstappen volvió a demostrar este miércoles que, cuando se pone un volante entre las manos, el nivel de oposición importa poco. El cuatro veces campeón del mundo de Fórmula 1 se enfrentó a 100 personalidades vinculadas a Red Bull en un particular desafío de karts y terminó imponiéndose con una facilidad que convirtió el reto en todo un espectáculo.
La idea era sencilla: permitir que un centenar de invitados y miembros de la familia Red Bull se sintieran pilotos durante una jornada muy especial y, al mismo tiempo, comprobar cuánto necesitaba Verstappen para adelantar a todos ellos. Después de una sesión de clasificación, los participantes ocuparon sus posiciones en la parrilla en función de sus tiempos.
Todos excepto uno. Verstappen fue colocado deliberadamente en la última posición, de manera que tuviera que remontar desde el fondo y superar a los 100 pilotos antes de alcanzar la bandera a cuadros. El neerlandés, además, contaba con una particularidad que hizo todavía más divertida la prueba: podía comunicarse por radio con el resto de participantes durante la carrera.
«Espero poder hablar con algunas personas», había avisado Verstappen antes de tomar la salida. Y no tardó demasiado en ponerse manos a la obra. El piloto de Red Bull realizó una primera vuelta espectacular. Más que una sucesión de adelantamientos convencionales, Verstappen protagonizó numerosas maniobras evasivas para encontrar huecos entre el tráfico y ganar posiciones rápidamente.
Cuando todavía no había completado la primera vuelta, ya había ascendido desde la última posición hasta la 37ª plaza. Una bandera amarilla obligó a neutralizar momentáneamente la carrera, aunque Verstappen no tardó en recuperar el ritmo cuando la acción volvió a ponerse en marcha.
En apenas dos vueltas adicionales, el campeón del mundo ya había escalado hasta la 25ª posición. La diferencia de ritmo respecto a buena parte de sus rivales era evidente y el piloto de Red Bull siguió avanzando posiciones sin encontrar demasiados obstáculos. Entre sus víctimas estuvo incluso The Grefg, que había conseguido una sorprendente cuarta posición en la clasificación.
Sin embargo, su posición en carrera fue empeorando progresivamente hasta quedar eliminado cuando todavía permanecían 18 pilotos en pista. La parte final de la carrera introdujo una dificultad adicional. Cuando únicamente quedaban tres pilotos por delante de Verstappen, los participantes recibieron autorización para utilizar un atajo que permitía recortar varios metros del trazado.
El problema para Max era que ese recorrido alternativo no estaría disponible para él hasta la vuelta 15. Pero tampoco necesitó esperar. Con la carrera programada a 30 vueltas, Verstappen alcanzó al grupo de cabeza mucho antes de lo previsto y consiguió adelantar a los tres pilotos que todavía tenía por delante en la vuelta 13.
Con ello, el desafío quedaba completado: había salido último y había conseguido superar a los 100 participantes en menos de la mitad de la distancia prevista. La exhibición tuvo además una curiosa anécdota. En una de sus salidas de pista, el kart de Verstappen perdió parte del lastre de peso que llevaba instalado.
Un contratiempo que, visto el resultado final, apenas tuvo consecuencias. El ritmo del neerlandés fue tan superior al del resto que incluso con el peso adicional que llevaba inicialmente consiguió completar la remontada con enorme margen. Una vez alcanzado el objetivo, Verstappen se tomó unos minutos para saludar a varios de los participantes con los que había compartido pista y celebrar el final de un reto que había convertido una carrera de karts en un auténtico espectáculo.
Y, fiel a su habitual sentido del humor, tampoco desaprovechó la oportunidad de bromear cuando recibió el trofeo que acreditaba su victoria. «Este es mi primer triunfo del año, así que me quedo con este», comentó Verstappen entre risas. Después de salir último y adelantar a los 100 participantes en apenas 13 vueltas, el neerlandés volvió a demostrar que incluso cuando la Fórmula 1 queda aparcada, su instinto competitivo permanece intacto.

