La presentación del nuevo IR-28, el monoplaza con el que la IndyCar iniciará una nueva etapa a partir de la temporada 2028, sigue dejando reacciones positivas dentro del paddock. Uno de los últimos pilotos en valorar el futuro coche de la categoría ha sido Marcus Ericsson, quien no ocultó su entusiasmo tras conocer de cerca el proyecto desarrollado por Dallara.
El ganador de las 500 Millas de Indianápolis de 2022 destacó especialmente el diseño del nuevo monoplaza, asegurando que transmite una imagen mucho más agresiva y moderna sin perder la esencia característica de la IndyCar. Además, puso en valor el importante trabajo realizado por Dallara durante el desarrollo del IR-28, tanto desde el punto de vista estético como en aspectos relacionados con el rendimiento y la ergonomía.
Para el piloto sueco, uno de los elementos más llamativos es la integración del aeroscreen dentro del diseño general del coche, una solución que, además de mejorar la seguridad, aporta una imagen mucho más fluida y futurista. «El coche tiene un aspecto agresivo y muy puro, y me encanta cómo se ha integrado el aeroscreen con el resto del chasis y la aerodinámica».
«Dallara ha dado pasos realmente importantes. Han mejorado muchísimas áreas, tanto en el exterior como en el interior.» Ericsson también confesó que pudo subirse al nuevo monoplaza durante su presentación, una experiencia que solo aumentó sus ganas de ponerse al volante cuanto antes.
«Me senté dentro y enseguida tuve ganas de salir a dar unas vueltas. Ojalá pudiéramos estrenarlo antes de 2028.» El IR-28 supondrá un cambio profundo para la categoría estadounidense. El nuevo coche será alrededor de 45 kilogramos más ligero que el actual, contará con una aerodinámica completamente rediseñada para favorecer los adelantamientos y estrenará una nueva generación de motores híbridos V6 biturbo de 2,4 litros capaces de alcanzar hasta 760 caballos de potencia.
Además de ofrecer un mayor rendimiento, el proyecto también introduce importantes avances en seguridad, ergonomía y tecnología para pilotos y equipos, consolidando el compromiso de IndyCar por mantener uno de los campeonatos más competitivos del automovilismo mundial. Aunque su debut en competición no llegará hasta el inicio de la temporada 2028, las primeras impresiones de los pilotos reflejan el optimismo que rodea al nuevo monoplaza.
En el caso de Marcus Ericsson, la ilusión es evidente: el sueco ya cuenta los días para poder llevar al límite un coche que promete abrir una nueva era en la IndyCar.
