Long Beach fue el lugar elegido para la asociación Motorsport Hall of Fame para elegir a sus candidatos de cara a la edición 2027. La gran sorpresa fue la inducción de la americana Lyn St. James. La nativa de Willoughby, del estado de Ohio, es una de las grandes representantes del automovilismo americano.
Inició su carrera en la década de los 70 en el mundo de la resistencia (llegando a competir dos veces en las 24 Horas de LeMans, dónde abandonó ambas oportunidades) y dio el salto a la CART en 1992. Ese mismo año hizo historia al convertirse en la Rookie del Año en la Indy 500 más veterana hasta ese momento con 45 años (algo que superó Jimmie Johnson, con 46 años, en 2022). En esa carrera, quedó undécima, siendo su mejor clasificación una 6ª posición en 1994.
En CART, compitió desde ese 92 hasta 1995, dando el salto a la IndyCar en 1996 hasta su retiro en el 2000. Entre sus logros más destacados, está dos victorias en las 24h de Daytona (1987 y 1990), una victoria en las 12 horas de Sebring (1990) y una victoria en las 24h de Nürburgring (1979). Un tanto emocionada después del impactante anuncio, Lyn atendió a los medios en una rueda de prensa dónde estuvo presente Pitlane Motor.
En primer lugar, la americana se mostró impactada. «Estoy abrumada. Sé que les gusto, que me quieren. Recuerdo cuando subí al podio en la carrera de coches clásicos, estaba bebiendo leche. Estoy abrumada porque esto significa que ahora soy parte de la familia, ¿saben? Siempre lo he sentido y nunca me preocupé por ello», comentó la estadounidense.
Y es que nunca se imaginó estar en el Salón de la Fama del Motorsport de Estados Unidos. «Al mismo tiempo nunca sentí que este fuera mi lugar porque no he ganado campeonatos, no soy Scott Pruett, no soy Mario Andretti. Esas son las personas que ganan campeonatos y carreras que están en el Salón de la Fama».
«Trabajé muy duro. Lo intenté. Hice todo lo que pude. Me encanta este deporte. Así que esto es, sin duda, lo más extraordinario que me ha pasado. He tenido experiencias increíbles… John, cuando me presentó para el Salón de la Fama del Automóvil, sé que durante todos esos años trabajé con Ford, intentando que las mujeres cuidaran sus coches», añadió.
Eso sí, sabe que ahora está ahí, y por derecho propio. «El Salón de la Fama del Automóvil, eso fue una locura, pero este es mi deporte, esta es mi familia. Ahora soy parte de la familia. No tengo palabras para agradecerles. Ojalá pudiera expresarme con palabras, pero ahora no puedo. Estoy muy emocionado. No me lo puedo creer», expresó St. James.
No solo por lo que hizo dentro de la pista, sino por lo que hizo fuera, gracias a ser una de las principales promotoras del programas Women in Motorsports North America, una entidad que ayuda a promover a las mujeres piloto en el motorsport. «Hay momentos en que sé que no siempre les alegraba verme porque siempre estaba pidiendo dinero para programas de desarrollo de pilotos, o para Mujeres en el Automovilismo de Norteamérica».
«Quiero agradecerles a todos, porque Women in Motorsports North America no existiría sin sus aliados. No es una organización exclusivamente femenina; es una organización que busca impulsar este deporte. En fin, es toda la comunidad del automovilismo la que ha hecho posible Women in Motorsports North America», fueron las palabras de Lyn St. James.
