Lola Cars ha anunciado el lanzamiento de los T70S y T70S GT, dos reinterpretaciones meticulosamente desarrolladas de uno de los coches de competición más icónicos de la historia. Este proyecto combina una fidelidad histórica absoluta con procesos de fabricación avanzados y el uso de materiales sostenibles de última generación, dando forma a un concepto completamente nuevo dentro del automovilismo clásico.
El T70S representa el renacimiento de un icono, reinterpretado con tecnologías actuales pero respetando al máximo su esencia original. La producción estará limitada a solo 16 unidades, disponibles tanto en versión de competición como en variante homologada para carretera, denominada T70S GT.
En palabras de su máximo responsable, Till Bechtolsheimer, el proyecto va mucho más allá de una simple recreación: “El T70 no solo es uno de los mejores diseños de Lola, sino uno de los coches de carreras más emblemáticos jamás construidos. El T70S representa un ejemplo totalmente único de cómo preservar la herencia del automovilismo a la vez que se impulsa la innovación sostenible«.
«Es un coche idéntico al monstruo V8 original que escupía fuego, de la época de Steve McQueen, pero refinado con procesos de fabricación avanzados, materiales sostenibles y una atención al detalle sin igual». Por otro lado, el T70S está concebido como la versión más pura para circuito, incluyendo pasaporte técnico histórico FIA.
Su base es un chasis monocasco de aluminio ultraligero asociado a un motor V8 Small Block Chevrolet de 5.0 litros que desarrolla 530 CV. Las prestaciones reflejan su carácter extremo: alcanza los 203 mph y acelera de 0 a 60 mph en apenas 2,5 segundos, manteniendo además una relación peso-potencia de 616 CV por tonelada.
Todo ello se complementa con una transmisión transaxle de especificación clásica y suspensión de doble triángulo, garantizando una experiencia de conducción fiel al modelo original. Por su parte, el T70S GT, matriculable en Reino Unido, ha sido optimizado para su uso tanto en carretera como en pista.
Equipa un V8 de 6.2 litros con 500 CV, capaz de alcanzar 200 mph y acelerar de 0 a 60 mph en 2,9 segundos. Aunque mantiene el ADN del coche de carreras, incorpora mejoras sutiles en ergonomía, climatización y practicidad, junto con ajustes específicos en suspensión y una configuración mecánica adaptada al uso en carretera, todo ello sin comprometer la conexión entre piloto y máquina.
Uno de los pilares del proyecto es la innovación en sostenibilidad. El programa introduce el Lola Natural Composite System (LNCS), una solución de carrocería pionera que emplea fibras naturales de origen vegetal y basalto junto a una resina completamente renovable derivada de residuos de caña de azúcar.
Este sistema, libre de petroquímicos, no solo reduce significativamente el impacto ambiental, sino que también mejora propiedades como la resistencia y la rigidez frente a materiales tradicionales. El desarrollo de este tipo de soluciones, de acuerdo a Mishern Chetty, CEO de Lola Cars, forma parte de una estrategia más amplia dentro de la compañía:
“El proyecto T70S forma parte del enfoque estratégico más amplio de Lola en tecnologías de alto rendimiento. Desde 2022, como parte de nuestra misión de impulsar la innovación a través del automovilismo, hemos invertido fuertemente en el desarrollo de materiales avanzados, sistemas de propulsión e innovaciones en la cadena de suministro destinadas a reducir la huella de carbono de los vehículos de alto rendimiento”.
Los datos respaldan este enfoque. Evaluaciones independientes indican que el T70S logra una reducción aproximada del 54% en emisiones de CO₂ respecto a métodos de fabricación convencionales, alcanzando hasta un 80% en componentes específicos como los fabricados en aleaciones de magnesio.
Este material, además, se obtiene mediante electrólisis alimentada por energía solar a partir de agua de mar, eliminando procesos tradicionales altamente contaminantes. A pesar de todos estos avances, el objetivo principal sigue siendo preservar la experiencia de conducción. El T70S mantiene un carácter purista, basado en la respuesta directa, la precisión en la dirección y la conexión física entre el piloto y el coche.
Desde el área técnica, Peter McCool director técnico de Lola Cars, también se subraya esta dualidad entre pasado y futuro: “Conducir el T70S será una oportunidad para experimentar el pasado y el futuro del automovilismo deportivo simultáneamente. Este proyecto, un ejemplo totalmente único de innovación revolucionaria en materiales sostenibles avanzados, sienta las bases para el futuro del automovilismo histórico y deportivo”.
El desarrollo del modelo se ha basado en planos originales y escaneos de alta resolución de unidades históricas, permitiendo recrear cada detalle con precisión milimétrica. Cada coche está compuesto por más de 1.900 componentes y es el resultado de una colaboración global especializada, con mejoras centradas en tolerancias, materiales y procesos, sin alterar el diseño original.
Con los T70S y T70S GT, Lola no solo recupera uno de sus modelos más emblemáticos, sino que redefine el concepto de clásico en el automovilismo. Este proyecto demuestra que la herencia y la innovación pueden coexistir, marcando un nuevo estándar en la ingeniería de alto rendimiento sostenible sin perder la esencia emocional y técnica que define a los grandes coches de competición.
