Lola Cars anunció que consolidará de manera interna sus operaciones en la Fórmula E a partir de la próxima temporada, trasladando la gestión del proyecto a su sede central en Reino Unido. La decisión marca el cierre de la etapa operativa con ABT, socio con el que la marca británica debutó en el campeonato mundial de monoplazas eléctricos y con el que concluirá su colaboración al término de la Temporada 12.
El anuncio fue confirmado por Mark Preston, director del equipo Lola Yamaha ABT, quien explicó que el crecimiento de la organización, el compromiso de largo plazo con la Fórmula E y el desarrollo de nuevos proyectos en el horizonte llevaron a la empresa a replantear su estructura operativa.
Con la consolidación en Silverstone, Lola busca optimizar procesos, fortalecer su base técnica y acelerar la innovación a través del automovilismo. La Fórmula E se ha convertido en un eje estratégico para fabricantes y marcas con interés en tecnologías eléctricas, software y soluciones de eficiencia energética.
En ese contexto, la reconfiguración de Lola apunta a un mayor control de su programa deportivo y a una integración más estrecha entre ingeniería, desarrollo y operación en pista.
Reestructura estratégica en Silverstone
De acuerdo con el comunicado, la centralización de las operaciones en la sede de Silverstone permitirá a Lola “agilizar actividades, incrementar la experiencia para proyectos futuros y potenciar la innovación mediante el automovilismo”. En la práctica, esto implica que áreas clave como ingeniería de rendimiento, simulación, desarrollo de trenes motrices, logística de carrera y dirección deportiva pasarán a depender directamente del cuartel general de la compañía.
Silverstone no es un sitio casual para esta reestructura. La base británica se ubica en uno de los principales polos del automovilismo mundial, con cercanía a proveedores especializados, talento técnico y una amplia red de socios tecnológicos. Para Lola, el movimiento también busca generar sinergias con otros programas de competición y proyectos de ingeniería avanzada que la firma tiene en desarrollo, dentro y fuera del ámbito de la Fórmula E.
La decisión llega en un momento de expansión para la categoría eléctrica, que se prepara para una nueva etapa tecnológica con la llegada de la era Gen4. En ese escenario, las escuderías y fabricantes apuestan por estructuras más robustas e integradas para acelerar el desarrollo de monoplazas, baterías, software de gestión energética y soluciones de rendimiento que puedan transferirse a proyectos comerciales o de movilidad sostenible.
Cierre de etapa con ABT tras dos temporadas
Lola destacó el papel de ABT como socio clave para su ingreso a la Fórmula E. La estructura alemana fue elegida por su experiencia operativa y su conocimiento técnico dentro del campeonato, factores que permitieron a la marca británica establecerse de manera competitiva en una categoría altamente especializada.
Durante las dos primeras temporadas, ABT operó al equipo en pista y aportó su know-how en áreas como estrategia de carrera, gestión de fin de semana y operación técnica. Con todo esto, Mark Preston agradeció públicamente el trabajo del socio alemán, subrayando su dedicación y profesionalismo durante el proceso de arranque del proyecto.
La colaboración entre Lola y ABT concluirá al final de esta temporada, aunque ambas partes mantendrán una relación de cooperación durante lo que resta del calendario en curso. Este tipo de transiciones no es inusual en la Fórmula E, una categoría en la que los proyectos evolucionan con rapidez y los fabricantes ajustan sus estructuras conforme maduran sus programas deportivos.
Para Lola, el cierre de esta etapa representa el paso de una fase de aprendizaje y establecimiento a una de mayor control operativo y ambición técnica.
Impulso a la innovación y proyectos futuros
Uno de los ejes centrales de la reconfiguración es el impulso a la innovación. Al concentrar las operaciones en Silverstone, Lola busca acortar la distancia entre el desarrollo en fábrica y la ejecución en pista, facilitando ciclos de retroalimentación más rápidos. En categorías con alta dependencia de software, gestión energética y optimización de rendimiento, la velocidad de iteración se convierte en una ventaja competitiva clave.
La compañía también anticipó que existen proyectos adicionales “en el pipeline”, lo que sugiere que la Fórmula E forma parte de una estrategia más amplia de innovación tecnológica y posicionamiento de marca. El automovilismo eléctrico, además de su valor deportivo, funciona como un laboratorio para soluciones que pueden trasladarse a aplicaciones industriales, movilidad urbana y tecnologías de electrificación.
La consolidación interna permitirá a Lola formar y retener talento especializado, desarrollar procesos propios y proteger su propiedad intelectual en un entorno de creciente competencia entre fabricantes y equipos con respaldo corporativo. En el medio plazo, la apuesta es construir una plataforma técnica que no solo rinda en pista, sino que genere valor para el portafolio de proyectos de la empresa.
Continuidad deportiva y enfoque a largo plazo
Pese al cambio de estructura, Lola reiteró su compromiso de largo plazo con la Fórmula E. La transición se realizará una vez concluida esta temporada, lo que garantiza continuidad deportiva y estabilidad operativa para el resto del campeonato actual. La prioridad, según la dirección del equipo, es mantener el enfoque competitivo mientras se prepara el nuevo modelo de gestión para la siguiente campaña.
El movimiento se interpreta como una señal de madurez del proyecto Lola Yamaha ABT, que ahora busca dar el siguiente paso en su evolución dentro del mundial eléctrico. Con la Fórmula E encaminándose hacia una nueva era tecnológica y con un calendario en expansión, la capacidad de las escuderías para integrar ingeniería, operación y visión estratégica será determinante.
Para Lola, llevar su operación a Silverstone representa más que un cambio logístico: es una declaración de intenciones para consolidarse como un actor relevante en el automovilismo eléctrico, con una estructura propia que le permita competir, innovar y crecer en un entorno cada vez más exigente.

