Si alguien necesitaba una pista de lo que podía ocurrir en la clasificación de Monza, el FP3 aportó unas cuantas. Mercedes tenía la velocidad. Esto no es ninguna novedad. George Russell tenía algo más. Y el rebufo volvía a aparecer como ese factor capaz de cambiar una vuelta entera en el Templo de la Velocidad.
El británico puso fin a la última sesión de entrenamientos libres en el Autodromo Nazionale di Monza con un 1:22.219. Mejor tiempo para el ’63’. No fue, eso sí, un paseo. Lewis Hamilton colocó a Ferrari segundo, a 226 milésimas, después de aprovechar un buen rebufo en su último intento.
El de la escudería del Cavallino Rampante consiguió superar esta vez a su compañero Charles Leclerc, que terminó sexto con un 1:22.708 después de no encontrar un rebufo tan favorable y cometer algún pequeño error. Hasta entonces, el monegasco había llevado claramente la iniciativa.
Por detrás, apareció Max Verstappen. El neerlandés, que había terminado el viernes bastante crítico con el comportamiento de su Red Bull, encontró algo más de ritmo y terminó tercero, ayudado también por el rebufo de Liam Lawson. No es el Red Bull dominante de otras ocasiones, pero sí una versión mucho más competitiva. Andrea Kimi Antonelli fue cuarto.
Lando Norris colocó al mejor McLaren en quinta posición. Oscar Piastri, nuevamente algo más incómodo, solo pudo ser octavo. Y precisamente los rebufos fueron casi tan protagonistas como los propios tiempos. Mercedes practicó diferentes estrategias con Antonelli ayudando a Russell y Williams hizo lo propio con Alexander Albon y Carlos Sainz.
Con ambos pilotos sancionados y obligados a salir desde el fondo de la parrilla, sus compañeros podían convertir esas aspiraciones en un arma muy valiosa. En Monza, una buena colocación en pista puede regalar varias décimas. Y esas décimas pueden decidir quién entra en Q3 y quién se queda fuera.
La zona media volvió a estar comprimida al máximo. Arvid Lindblad sorprendió con la séptima posición, por delante de Piastri. Pierre Gasly y Franco Colapinto completaron el ‘Top-10’ para Alpine. Audi tampoco quedó lejos y volvió a demostrar que puede meterse en la pelea. Una décima arriba o abajo podía cambiar completamente el panorama.
De luchar por la Q3 a sufrir para superar la Q2. Así de apretado está todo. Se espera lo mismo en clasificación. Carlos Sainz terminó 16º, en una sesión en la que Williams dedicó buena parte de sus esfuerzos a practicar los rebufos con Albon. El madrileño volvió a superar a su compañero, aunque el ritmo puro del FW48 no parecía suficiente para pensar en una Q3 sencilla.
El objetivo pasaba por ejecutar una clasificación limpia, aprovechar las aspiraciones y sobrevivir a una Q2 que promete ser una auténtica trituradora. Mucho peor pinta para Fernando Alonso. Aston Martin volvió a quedar atrapado en la parte baja y el asturiano terminó 19º, por delante únicamente de los dos Cadillac y de Lance Stroll.
El déficit de velocidad punta del motor Honda volvió a ser doloroso en un circuito como Monza, donde las largas rectas castigan cualquier falta de potencia. Después de las dudas que Alonso había mostrado el viernes, el panorama no había cambiado demasiado. La Q1 se presenta como una batalla por sobrevivir.



