El inicio de la temporada 2026 del Mundial de Fórmula 1 supondrá un importante punto de partida para Liam Lawson, que encara el nuevo curso marcado por un profundo cambio técnico en los monoplazas y una parrilla todavía llena de incógnitas. El piloto de Racing Bulls valoró el proceso de adaptación al nuevo coche y a la normativa introducida en 2026, subrayando que el trabajo comenzó con mucha antelación:
“Nos enteramos de la nueva normativa a principios del año pasado y empezamos a prepararnos de inmediato. Así que, cuando conduje el nuevo coche por primera vez, tenía una comprensión sólida de qué esperar y de las diferencias clave entre 2025 y 2026. Algunas no me sorprendieron, pero cuando te subes al coche, definitivamente todavía estás aprendiendo a optimizarlo”.
Uno de los grandes retos técnicos de esta nueva generación de monoplazas, según Lawson, es la gestión energética, un aspecto que condiciona tanto la clasificación como el ritmo de carrera: “La gestión de la batería es, sin duda, el aspecto más difícil de entender. Es muy diferente al año pasado, mucho más sensible, sobre todo a la hora de preparar la batería para una vuelta de clasificación y gestionar un stint más largo».
«Además, los coches tienen mucha menos aerodinámica, lo que los hace más difíciles de conducir y, en general, menos indulgentes”. A nivel de resultados, el neozelandés se mostró realista al fijar sus metas para el campeonato, consciente de que el verdadero rendimiento no se conocerá hasta que avance la temporada:
“Todavía es difícil decir dónde estamos, ya que aún no tenemos una idea clara de nuestro ritmo real. Por supuesto, el objetivo es puntuar, pero a nivel personal, mi objetivo es dar lo mejor de mí mismo y ofrecer el mejor rendimiento posible cada vez que me subo al coche”. Lawson también expresó su entusiasmo ante el arranque del curso en Melbourne, una cita especial tanto por el entorno como por la cercanía con su país natal:
“Estoy súper emocionado por la primera ronda en Melbourne, donde arrancamos la nueva temporada. Aunque las vacaciones de invierno se hicieron cortas, fue genial pasar tiempo en casa, en Nueva Zelanda, con amigos y familiares para recargar energías y prepararnos físicamente para un exigente 2026”.
Siguiendo con estas palabras, Liam destacó que la incertidumbre generada por el nuevo reglamento añade un componente atractivo al campeonato, aunque obliga a un aprendizaje constante: “Hay muchas incógnitas para este año, con nuevas regulaciones y nuevos coches, lo que significa que estaremos aprendiendo y adaptándonos continuamente a lo largo del año, lo cual es emocionante para el deporte”.
En ese sentido, las pruebas de pretemporada en Baréin dejaron sensaciones positivas en cuanto a la fiabilidad, un factor clave en el inicio de esta nueva era: “Las últimas pruebas en Baréin fueron un reflejo de esto: comprender la fiabilidad del coche y la unidad de potencia, que funcionaron de forma fiable. La preparación es clave al entrar en esta nueva era de la F1, así que ese es nuestro enfoque continuo”.
Por último, Lawson puso en valor el ambiente especial que siempre rodea al Gran Premio de Australia, una cita que siente casi como en casa: “Es lo más parecido posible a una carrera en casa en Australia, así que tengo muchas ganas de conocer a la afición local y sentir el ambiente, que siempre es muy especial”.
