Charles Leclerc y Lewis Hamilton comparten una ambición que, dentro de un equipo como Ferrari, puede convertirse fácilmente en una fuente de tensión: ambos quieren ganar. La llegada del británico a Maranello ha elevado todavía más la exigencia dentro del garaje de la Scuderia y durante 2026 ya se han producido varios episodios en los que los dos pilotos han llevado sus duelos al límite.
El más polémico tuvo lugar en Monza. Leclerc y Hamilton llegaron prácticamente emparejados a las primeras curvas y, a la salida de la segunda, el monegasco mantuvo su trazada hasta obligar a su compañero a abandonar el asfalto y terminar en la grava. Después de la carrera, el propio Leclerc reconoció que había cruzado una línea que no quería volver a superar.
Antes, en Zandvoort, Hamilton ya había mostrado por radio su frustración ante la tardanza de unas órdenes de equipo. Dos situaciones diferentes que han alimentado el debate sobre cómo debe gestionar Ferrari la convivencia entre sus dos pilotos. Dos semanas después de Monza, el asunto volvió a aparecer en Bakú. Y Leclerc no tuvo problemas en abordar directamente la situación.
«Sí, estoy contento con cómo luchamos», respondió cuando fue preguntado por sus enfrentamientos con Hamilton. «Por supuesto, ha habido momentos en los que yo fui demasiado lejos y otros en los que Lewis fue demasiado lejos». Para el monegasco, sin embargo, el problema no reside en que dos compañeros compitan con intensidad. Lo verdaderamente importante es saber gestionar posteriormente lo ocurrido en pista.
«La clave es hablar. Llevo en Ferrari desde 2019 y sé cómo todo lo que hacemos se analiza demasiado, se discute demasiado y, muy a menudo, las conclusiones que se sacan después de este tipo de luchas son equivocadas». La solución que plantea Leclerc es mucho más sencilla que establecer una normativa interna para cada posible escenario.
«Solo necesitamos hablar con Lewis para entendernos. Llevamos haciendo esto toda nuestra vida. Los dos queremos ganar, hay competición, pero también queremos ganar como equipo y conseguir que Ferrari termine arriba. Esa es la prioridad». Pese a los momentos de tensión, Leclerc no quiere que Ferrari interprete sus duelos con Hamilton como algo necesariamente negativo.
Al contrario, considera que competir directamente contra uno de los pilotos más laureados de la historia de la Fórmula 1 supone una oportunidad. «Disfruto luchando con Lewis. Eso es lo emocionante de la Fórmula 1, luchar contra los mejores, y Lewis definitivamente está entre ellos. Para mí es un gran desafío, pero lo estoy disfrutando».
El problema aparece cuando la intensidad supera determinados límites. Y Leclerc tiene perfectamente identificado el momento en el que considera que ocurrió en Monza. Hamilton intentó adelantar por el interior de la primera variante y ambos llegaron prácticamente en paralelo a la segunda curva.
Leclerc mantuvo su trayectoria y el Mercedes… perdón, el Ferrari de Hamilton terminó en la grava, perdiendo varias posiciones. El británico fue especialmente contundente después de la carrera al rechazar que la responsabilidad fuera compartida: «No había ningún nosotros». Leclerc, por su parte, volvió a asumir su parte de responsabilidad antes del Gran Premio de Azerbaiyán.
«Lo de la curva 2 de Monza es algo sobre lo que ya he dicho repetidamente que no queremos que vuelva a suceder. Eso fue ir demasiado lejos por mi parte». A pesar de ello, el piloto de Ferrari no considera necesario crear un extenso código de conducta para evitar cualquier futura polémica.
«Creo que está bastante claro. No necesariamente tenemos que escribir estas cosas». El monegasco sí mostró cierto malestar por la cantidad de atención que reciben las disputas entre los dos Ferrari. A su juicio, las luchas entre compañeros forman parte de la competición y otros equipos también han vivido situaciones similares durante la temporada.
«Siento que se está hablando demasiado y analizando demasiado cuando se trata de los coches rojos, y eso no es realmente justo». Leclerc utilizó precisamente el Gran Premio de Italia como ejemplo. Según su interpretación, varios de los principales equipos tuvieron enfrentamientos similares aquel fin de semana.
«En Monza, si miras a los cuatro mejores equipos, tres tuvieron peleas de este tipo, con un coche terminando en la hierba. Y al final lo único de lo que seguimos hablando ahora es de los coches rojos. No creo que sea justo». La situación llegó a generar incluso comentarios por parte de Vasseur, que reconoció que el incidente no había sido positivo para la escudería, mientras Hamilton reclamaba posteriormente la necesidad de establecer reglas internas más claras.
Leclerc, en cambio, considera que la comunicación entre ambos pilotos debería ser suficiente. Toda esa conversación deberá quedar aparcada cuando los Ferrari salgan a pista en Bakú. El circuito urbano de Azerbaiyán es uno de los trazados favoritos de Leclerc y uno en los que tradicionalmente ha destacado especialmente durante la clasificación.
Sin embargo, precisamente la velocidad a una vuelta se ha convertido este año en uno de los puntos débiles del SF-26. «Este año, probablemente la clasificación es donde más sufrimos en términos de rendimiento del coche. Así que si estamos delante en clasificación, entonces tendré esperanzas para la carrera«, explicó.
Leclerc reconoce que el circuito le gusta y que sus resultados anteriores demuestran que puede adaptarse especialmente bien a sus características, aunque la carrera ha sido tradicionalmente más complicada para él. «Es un circuito que disfruto pilotando y que me ha ido bien hasta ahora, sobre todo los sábados. La carrera ha sido más complicada, así que espero que podamos solucionarlo este año».
El monegasco también apunta a otro factor que puede resultar determinante durante el fin de semana: la dificultad para encontrar un rendimiento constante de la unidad de potencia y del conjunto del monoplaza dependiendo de las características de cada trazado. Ferrari llega además después de perder terreno frente a sus principales rivales durante las últimas carreras.
Leclerc considera que sería demasiado sencillo atribuir esa pérdida de rendimiento únicamente a los circuitos visitados desde el regreso de las vacaciones. «No sería justo decir que es algo específico de las pistas porque ya hemos hecho bastantes carreras desde el parón veraniego».
El piloto de Ferrari señaló directamente la evolución de sus rivales. «McLaren ha dado grandes pasos adelante. Mercedes siempre ha sido un poco la referencia y sigue siendo el equipo a batir vayamos donde vayamos. McLaren definitivamente ha vuelto hacia nosotros y nosotros hemos sufrido con algunas cosas aquí y allá durante los últimos fines de semana».
Por ello, Leclerc considera que la solución pasa principalmente por el propio trabajo de Ferrari. «Está en nuestras manos hacer un mejor trabajo». Si hay un circuito donde el compromiso del piloto puede marcar diferencias enormes, ese es Bakú. Las estrechas calles de la capital azerbaiyana obligan a los pilotos a acercarse al límite de forma constante y cualquier error puede terminar contra un muro.
Leclerc conoce perfectamente esa sensación. «El secreto de cualquier circuito urbano es cuánto estás dispuesto a comprometerte. Es un equilibrio con el riesgo que quieres asumir. Incluso acercarte dos, tres o cinco centímetros más al muro marca una gran diferencia».
Precisamente esos centímetros serán los que Leclerc deberá controlar durante un fin de semana en el que Ferrari necesita recuperar terreno y, al mismo tiempo, mantener bajo control la rivalidad interna entre sus dos pilotos. Después de lo ocurrido en Monza, el monegasco ya ha reconocido su error y ha dejado claro que no quiere repetirlo. Hamilton, por su parte, seguirá siendo el rival que tiene justo al otro lado del garaje.
Ambos quieren lo mismo: ganar.
La cuestión será si Ferrari consigue que esa ambición compartida se convierta en una ventaja para el equipo y no en otra fuente de problemas cuando los dos coches vuelvan a encontrarse rueda a rueda.

