Aunque sobre la pista la impronta en los test de Baréin haya sido desesperante y dramática, Lawrence Stroll sigue obcecado en construir un proyecto de muchos mimbres. A los fichajes de grandes nombres como el de Adrian Newey, ahora se le suma un desembolso significativo de dinero para hacerse con los derechos de nombre exclusivos de Aston Martin en F1, pudiendo utilizar la marca tanto para el nombre del equipo como para el chasis.
El nombre, así, «quedará grabado para siempre en el futuro de la Fórmula 1» según la propia entidad británica. Para Stroll, la adquisición representa un «paso importante en la trayectoria» de Aston Martin y una evidencia del «compromiso» de la marca con la categoría automovilística más representativa. Asimismo, ha admitido sentirse «orgulloso de liderar un proyecto icónico«.
El acuerdo es, para Stroll, una muestra más de la ambición y derroche de recursos realizada por un objetivo común: «aspirar ganar Mundiales en el futuro. La adquisición representa un paso importante en la trayectoria de nuestro equipo y subraya nuestro compromiso con el emocionante futuro de la Fórmula 1«.
«Este acuerdo refuerza aún más nuestra posición mientras aspiramos a ganar Mundiales en el futuro, y estoy sumamente orgulloso de liderar esta icónica institución británica tanto en carretera como en pista» Visto lo visto en los test de Baréin, la meta todavía parece lejana. Pues los británicos han sido los que menos vueltas han dado y, sobre todo, los que más problemas han reportado. Verles cruzar la línea de meta en Australia se pronostica complicado.
En lo que respecta a los intereses de los españoles, las esperanzas de Fernando Alonso parecen cada vez menores. El reloj biológico juega en su contra y, aunque en el paddock parece existir un consenso sobre la presencia de Aston Martin en los puestos de honor en un medio plazo, la casuística del motor Honda y la mala fortuna hacen presagiar que será con el asturiano viendo los toros desde la barrera.
