Nueva normativa, diferentes interpretaciones que, según lo atinados que estén los ingenieros, pueden favorecer a unos equipos y enterrar a otros. La temporada 2026, una de las más cambiantes del último siglo, no iba a ser para menos y antes de que arranque el fuego real, la FIA ya ha tenido que realizar puntualizaciones en algunos aspectos.
La principal es la que concierne a la medición de las unidades de potencias. El límite no cambia, permanece en ese 16:1, pero sí lo hace la forma de calcularlo ante la polémica surgida por la interpretación del reglamento de Mercedes. El testeo, además de con el motor en frío, se hará con él en funcionamiento, alrededor de los 130º, a partir del 1 de junio de este mismo año.
Así lo anunció la propia FIA, a pocos días de los primeros entrenamientos libres oficiales en el Albert Park. La decisión, a tenor de lo barruntado por la FIA, llega a consecuencia de las «lecciones aprendidas» durante los test de Barcelona y Baréin que no sólo sirvieron para que los equipos probasen, sino para que los jueces observasen.
Otros dos cambios, quizás de menor transcendencia deportiva, ha anunciado la FIA con entrada en vigor inminente. La Q3, ese último envite en la lucha por la pole, pasa de durar doce a trece minutos y en Mónaco, donde se había estipulado un mínimo de dos paradas con el fin de ver algo más de espectáculo el domingo, se elimina esa obligatoriedad de un mínimo de paradas.
Independientemente de lo que ocurra en Australia, ya han avisado de que continúan realizando pruebas, evaluaciones y controles técnicos para discernir si hace falta algún cambio normativo en el apartado de gestión energética, pues el objetivo es el dar carpetazo a todos los potenciales problemas de cara al 2027.
