Madrid está a punto de recuperar un lugar que durante décadas parecía reservado a los libros de historia del automovilismo. El Gran Premio de España de 2026 devolverá la Fórmula 1 a la capital española con el estreno del MadRing, pero la relación entre Madrid y la máxima categoría no comienza ahora.
Mucho antes de Fernando Alonso, Carlos Sainz y la nueva generación de aficionados, el Circuito del Jarama ya había convertido a la región madrileña en uno de los escenarios más importantes del automovilismo internacional. El regreso de la Fórmula 1 a Madrid llega 45 años después de la última carrera disputada en el Jarama, celebrada el 21 de junio de 1981 y ganada por Gilles Villeneuve con Ferrari.
Ahora, MadRing tomará el relevo de aquella pista histórica y abrirá una nueva etapa para la Fórmula 1 en la capital. Para entender la presencia de la Fórmula 1 en Madrid hay que remontarse a 1967. El Real Automóvil Club de España inauguró oficialmente el Circuito del Jarama, situado en San Sebastián de los Reyes, al norte de Madrid.
La pista se convirtió rápidamente en una referencia del automovilismo español y permitió que la capital aspirase a recibir competiciones internacionales de primer nvel. El Jarama fue diseñado por el ingeniero neerlandés John Hugenholtz, responsable también de otros circuitos emblemáticos como Suzuka.
Su trazado, de poco más de 3,4 kilómetros en su configuración original, era estrecho, técnico y muy exigente para los pilotos. La Fórmula 1 llegó al circuito madrileño incluso antes de que el Gran Premio de España se consolidara como una prueba puntuable del Mundial. En noviembre de 1967 se disputó una carrera de Fórmula 1 no puntuable que sirvió como paso previo para que el Jarama entrase definitivamente en el calendario del campeonato.
Jim Clark se llevó aquella prueba por delante de su compañero Graham Hill y de Jack Brabham. Unos meses después, el 12 de mayo de 1968, Madrid acogió por primera vez un Gran Premio de España puntuable para el Campeonato del Mundo de Fórmula 1.
El primer Gran Premio de España puntuable celebrado en el Jarama terminó con victoria de Graham Hill. El piloto británico llevó su Lotus-Ford a la primera posición después de completar 90 vueltas, acompañado en el podio por Denny Hulme y Brian Redman. Aquel triunfo abrió una etapa en la que el Jarama comenzó a alternarse con el circuito urbano de Montjuïc como sede del Gran Premio de España.
Durante aquellos años, Madrid recibió a algunas de las grandes figuras de la época dorada de la Fórmula 1. Jackie Stewart, Emerson Fittipaldi, Niki Lauda, James Hunt y Mario Andretti fueron algunos de los campeones que consiguieron imponerse en el trazado madrileño. La alternancia entre Jarama y Montjuïc se mantuvo durante buena parte de la década de los setenta, hasta que el grave accidente ocurrido en el circuito barcelonés en 1975 provocó que el trazado madrileño asumiera definitivamente la responsabilidad de albergar el Gran Premio de España.
A partir de 1976, el Jarama pasó a convertirse en la sede permanente del Gran Premio de España. El circuito recibió consecutivamente las ediciones de 1976, 1977, 1978 y 1979, además de las carreras posteriores de 1980 y 1981. James Hunt ganó la edición de 1976 con McLaren, mientras que Mario Andretti dominó las dos siguientes. En 1979 fue Patrick Depailler quien se llevó la victoria al volante de su Ligier.
El Jarama se había convertido en un circuito pequeño en comparación con las nuevas instalaciones que empezaban a aparecer en el calendario, pero su dificultad técnica lo convertía en un escenario particularmente exigente. Las carreras madrileñas requerían precisión, concentración y una enorme capacidad para gestionar el tráfico. Adelantar no era sencillo y cualquier error podía comprometer la carrera.
La historia de la Fórmula 1 en Madrid también tuvo uno de sus capítulos más peculiares en 1980. El Gran Premio de España celebrado aquel año en el Jarama terminó con victoria de Alan Jones, por delante de Jochen Mass y Elio de Angelis. Sin embargo, la prueba no otorgó puntos para el Campeonato del Mundo debido al conflicto que enfrentaba a la FISA con la FOCA.
A pesar de no formar parte oficialmente del campeonato a efectos de puntuación, la carrera dejó para la historia el triunfo de Jones y confirmó al Jarama como uno de los escenarios habituales de la Fórmula 1. La historia de la Fórmula 1 en Madrid tuvo su último capítulo en 1981.
El 21 de junio, el Jarama recibió la séptima prueba del Mundial. Jacques Laffite partía desde la pole, pero fue Gilles Villeneuve quien consiguió llevarse una de las victorias más recordadas de aquella temporada. El canadiense ganó con su Ferrari 126 CK por delante de Laffite y John Watson.
La carrera fue especialmente espectacular por la enorme igualdad existente en cabeza. Según el propio Circuito del Jarama, Villeneuve, Laffite, Watson, Carlos Reutemann y Elio de Angelis terminaron separados por apenas 1,24 segundos. Aquella victoria de Villeneuve acabó convirtiéndose en el punto final de la primera era de la Fórmula 1 en Madrid.
El Jarama ya no volvería a recibir un Gran Premio de Fórmula 1. La evolución de los monoplazas, las crecientes exigencias de seguridad y las limitaciones del trazado terminaron alejando al circuito del calendario mundialista. Después de aquella última carrera de 1981, la Fórmula 1 dejó Madrid.
España continuó formando parte del calendario mundial, pero la competición se trasladó posteriormente a otros escenarios. La máxima categoría regresó al país en diferentes circuitos, mientras Madrid permanecía fuera del campeonato. Durante décadas, el Jarama siguió siendo un punto fundamental para el automovilismo nacional y conservó su importancia como escenario de competición. Pero la Fórmula 1 parecía cada vez más lejana.
Hasta que llegó el proyecto del MadRing. En 2026, la historia vuelve a comenzar. El Gran Premio de España se disputará por primera vez en el nuevo MadRing, devolviendo la Fórmula 1 a la capital española después de cuatro décadas y media. La carrera tendrá lugar del 11 al 13 de septiembre y supondrá el estreno oficial del nuevo trazado madrileño.
El nuevo circuito no pretende ser una recreación del Jarama. Su concepto es completamente diferente y combina secciones urbanas con una instalación permanente. Sin embargo, existe un elemento común: Madrid vuelve a convertirse en protagonista dentro del calendario mundial de Fórmula 1.
Además, el regreso llega en una época completamente distinta para el automovilismo español. La popularidad alcanzada por Fernando Alonso, posteriormente reforzada por Carlos Sainz y por el crecimiento de las categorías de formación, ha transformado la relación entre España y la Fórmula 1.
El propio Stefano Domenicali ha destacado la importancia de Madrid y ha descartado plantear la llegada de la capital como una competición directa contra Barcelona, sino como parte de la expansión de la Fórmula 1 en España. La historia de la Fórmula 1 en Madrid puede dividirse, por tanto, en dos grandes épocas.
La primera comenzó en los años sesenta con la construcción del Jarama y alcanzó su punto culminante durante los setenta y principios de los ochenta, cuando algunos de los pilotos más importantes de la historia lucharon por la victoria sobre el exigente trazado madrileño. La segunda comienza ahora.
El MadRing recibe a una Fórmula 1 mucho más tecnológica, rápida y globalizada que aquella que compitió en el Jarama. Pero el objetivo fundamental sigue siendo el mismo: convertir Madrid en uno de los grandes escenarios del automovilismo internacional. La victoria de Graham Hill en 1968, los triunfos de Stewart, Fittipaldi, Lauda, Hunt y Andretti, y especialmente aquella inolvidable victoria de Gilles Villeneuve en 1981 forman ya parte de la memoria del Jarama.
Ahora, 45 años después, Madrid vuelve a tener la oportunidad de escribir nuevos capítulos en la historia de la Fórmula 1. Y esta vez, el escenario será el Madring.

