La categoría de soporte no contempla regresar a Europa en diciembre para sustituir las citas de Catar y Abu Dabi. La logística centralizada, el presupuesto limitado de los equipos y las bajas temperaturas de Imola complican una alternativa que sí maneja la F1.
La Fórmula 2 todavía no tiene definido cómo terminará su temporada 2026. Mientras la Fórmula 1 estudia distintas alternativas ante la situación del calendario, parece que la F2 ha descartado por ahora seguir el mismo camino y regresar a Europa para disputar una última prueba en Imola.
La diferencia está, en buena medida, en la estructura de la categoría. Aunque la F2 comparte muchos de sus fines de semana con la F1, su funcionamiento logístico es muy diferente y está condicionado por un presupuesto considerablemente más reducido. Marco Codello, director de operaciones de la F2 y la F3, explicó en 2025 que todo el material del campeonato se transporta conjuntamente en aviones cargueros.
La limitación también afecta directamente al personal. Los equipos cuentan con 12 trabajadores operativos durante los fines de semana de competición, con la posibilidad de añadir una o dos personas para determinadas tareas relacionadas con el embalaje del material. El objetivo es que, cuando los miembros de los equipos llegan al circuito, todo esté ya preparado.
Por eso, los movimientos de material se planifican con varios días de margen y, habitualmente, el martes marca el límite para determinadas operaciones logísticas. Ese sistema hace que modificar el calendario a última hora sea mucho más complicado que en la F1. Un regreso inesperado a Europa obligaría a modificar ese dispositivo logístico en muy poco tiempo.
Además del coste adicional del transporte, habría que tener en cuenta los plazos y trámites aduaneros necesarios para trasladar nuevamente todo el material. Para unos equipos sometidos a un límite presupuestario mucho más estricto que los de F1, el cambio supondría un problema considerable.
La logística no es el único inconveniente de Imola. Las condiciones meteorológicas previstas para principios de diciembre constituyen otro obstáculo importante. La F1 ya tendría dificultades para regresar a Europa en esas fechas por la proximidad del invierno, pero el problema sería todavía mayor para la F2.
Los monoplazas de la categoría no cuentan, por ejemplo, con mantas térmicas para los neumáticos Pirelli, por lo que trabajar con temperaturas muy bajas complicaría considerablemente la preparación de las gomas. En Imola, los termómetros podrían situarse aproximadamente entre 4 y 7 ºC durante esas fechas.
Con el asfalto frío, conseguir que los neumáticos alcancen rápidamente su ventana de funcionamiento sería especialmente complicado y podría comprometer la adherencia durante las primeras vueltas. A ello se suma la duración del día. En la primera semana de diciembre, el sol se pone en Imola alrededor de las 16:30.
Para garantizar unas condiciones adecuadas de luz, las carreras de F2 tendrían que disputarse mucho antes de lo habitual, obligando a adelantar y comprimir el programa del fin de semana.

