Katherine Legge sigue añadiendo capítulos a su extensa trayectoria en el automovilismo con un nuevo desafío en la NASCAR Cup Series. La británica competirá este fin de semana en Phoenix al volante del Chevrolet #78 de Live Fast Motorsports, sumando así otra experiencia a su ya variado historial en distintas disciplinas del motor.
Aunque su bagaje en stock cars es limitado, esta no será su primera incursión en la NASCAR. En 2018 disputó cuatro carreras en la Xfinity Series y el año pasado regresó para una quinta participación, logrando su mejor resultado en Road America con un 14º puesto. Además, a principios de esta temporada debutó en la ARCA Menards Series en Daytona, aunque un accidente en los primeros compases la dejó fuera de carrera.
Sin embargo, la experiencia de Legge en el mundo de la competición va mucho más allá. Ha participado en 47 carreras de la IndyCar, incluidas cuatro ediciones de las 500 Millas de Indianápolis, y ha sido una habitual en las carreras de resistencia. En la IMSA suma casi un centenar de participaciones, con 12 apariciones en las 24 Horas de Daytona y un subcampeonato de categoría en 2018.
También ha conseguido cuatro victorias en la clase GTD con el Acura NSX GT3 y tuvo un breve paso por la Fórmula E en 2014. Además, en 2005 marcó un hito en la historia del automovilismo al convertirse en la primera mujer en ganar una carrera importante de monoplazas en Estados Unidos, dentro de la Toyota Atlantic Series.
Con su participación en Phoenix, Legge da un paso más en su intención de involucrarse en la NASCAR. Algunos han especulado con la posibilidad de que pueda convertirse en la primera mujer en disputar en una misma temporada la Indy 500 y la Coca-Cola 600, aunque por ahora no hay planes concretos al respecto.
El óvalo de Phoenix, donde competirá este fin de semana, es una pista con características únicas dentro del calendario de la NASCAR. Su recta delantera permite a los pilotos abrirse en abanico y probar diferentes líneas en las curvas, lo que añade un componente estratégico al desafío.
Legge afrontará esta cita con el equipo Live Fast Motorsports, una estructura que compite de manera parcial en la Cup Series desde su fundación en 2020. Este año, el equipo no logró clasificarse para la Daytona 500, pero sí estuvo presente en Atlanta con su propietario, B.J. McLeod, al volante.
A lo largo de la historia, varias mujeres han competido en la máxima categoría de la NASCAR. Danica Patrick es la que más participaciones acumula, con 191 carreras, pero el mejor resultado para una piloto sigue en manos de Sara Christian, quien en 1949 terminó quinta en Pittsburgh. Ahora, Legge buscará escribir su propia historia en la categoría y demostrar, una vez más, su capacidad para adaptarse a cualquier disciplina del automovilismo.

