La Formula E está a punto de asumir uno de los mayores cambios de su historia reciente con la llegada de la cuarta generación de monoplazas. Uno de los pocos que ha tenido la oportunidad de experimentar con este nuevo coche ha sido el piloto de pruebas oficial de la categoría, James Rossiter, que ha contado su experiencia en un encuentro para medios dónde Pitlane Motor ha estado presente.
Para James, el Gen4 cambiará muchas cosas. «Cambiará la forma en que el piloto lo maneja, pero también la forma en que el equipo puede configurarlo, ya que ofrece mucha más libertad. Creo que esto supondrá un gran cambio para los equipos de Fórmula E. Creo que será un gran desafío para los pilotos y los equipos familiarizarse con toda esta tecnología», comentó el inglés.
Y es que es un coche diferente. «He tenido la suerte de probar coches brillantes en los últimos 20 años, pero este me ha sorprendido gratamente por la cantidad de tecnología disponible que puede cambiar significativamente el equilibrio del coche y su rendimiento. Para que se hagan una idea, el tren motriz delantero es una pieza estándar y cuenta con un diferencial activo».
«Es extremadamente potente para modificar el equilibrio del coche al entrar en las curvas, controlar el tiempo de frenado, la dinámica de entrada en curva y la distribución del par motor a la salida para evitar el deslizamiento de la rueda interior, entre otras cosas. Se trata, sin duda, de una tecnología clave que los equipos pueden aprovechar», añadió.
De hecho, la comparación con el Gen3 EVO es absurda. «Tuve la oportunidad de conducir uno en Mónaco a principios del año pasado. Al mismo tiempo, estaba en la fase de desarrollo del Gen4. Y el salto es enorme. La velocidad es increíble. Cuando vas a más de 320 kilómetros por hora en las zonas de frenado, es otra historia. Es decir, vas a la misma velocidad al final de la recta que un coche de Fórmula 1″, admitió el ex-jefe de Maserati.
Además, dará mucha libertad a los equipos. «Los equipos pueden trabajar en sus sistemas de frenado electrónico y en la forma en que controlan el frenado del coche, así como en los sistemas antibloqueo y antideslizamiento. Eso dependerá en gran medida del equipo y de todos los ingenieros en la base que lo controlan y se aseguran de optimizarlo. Pero sí, diría que tiene un enorme potencial», fueron las palabras de James Rossiter.

