Isidre Esteve continua su camino para sumar su vigésimo Dakar acabado. El ilerdense ha superado sin mayores dificultades la etapa posterior a la jornada de descanso, consiguiendo estar entre los 31 primeros de la clasificación general de la categoría Ultimate de coches, siendo el puesto número 50 contando todas las categorías.
Eso sí, las cosas tampoco han sido tan sencillas como podían parecer. Hay que recordar que esto es el Dakar y los peligros se te pueden esperar a la vuelta de la esquina, y eso es lo que le ha pasado a Isidre, junto con su compañero inseparable y siempre fiel, el experto en mecanica, Txema Villalobos, en su Toyota con los colores de Repsol.
«Hemos empezado la etapa muy bien, pero en el kilómetro 150 hemos roto los dos amortiguadores traseros de la derecha y el trapecio, y hemos tenido que parar. Hemos aguantado porque hemos bajado mucho el ritmo y solo hemos podido correr un poco en la última parte, que eran pistas de tierra», comentó el ilerdense.
Afortunadamente, Txema ha sido capaz de inventarse una solución, desmontando un amortiguador de la rueda delantera para montarlo atrás, reparación que ha completado en 60 minutos. Como la jornada era muy larga, los últimos 100 km los han hecho ya de noche cerrada. Siempre con la esperanza de que el trapecio, que estaba agrietado, aguantara, como así ha sido.
