El piloto catalán ha completado su 20ª participación en el Dakar, la décima en coche. A pesar de afrontar una fuerte gripe estomacal en la primera semana y varios problemas técnicos, logró cruzar la meta tras 14 días de intensa competición. El piloto y su equipo recorrieron un total de 7,828 kilómetros, de los cuales 4.906 fueron cronometrados, situándose en la 22ª posición en la categoría Ultimate y la 32ª en la general absoluta.
El balance de Isidre Esteve ha sido positivo, destacando el progreso del Repsol Toyota Rally Team. Según el piloto, nunca antes habían estado tan cerca del top 20 en tantas etapas, incluso compitiendo contra cinco marcas oficiales y numerosos pilotos de alto nivel. Esteve resaltó la mejora en su ritmo y confianza, siendo más competitivos en todas las superficies, lo que les permitió sumar tiempos destacados en varias jornadas.
«Hemos competido mejor que nunca. Ningún año habíamos estado tantas veces luchando por el top 20, y más en una edición en que había cinco marcas y más de 20 pilotos oficiales. Estamos contentos de ver que nuestro ritmo ha crecido. Somos más rápidos y tenemos más confianza en todas las superficies», aseguró inicialmente.
Sin embargo, el resultado final no reflejó completamente su desempeño debido a contratiempos mecánicos. Problemas como la rotura de un cojinete de la transmisión, un doble pinchazo, fallos en los amortiguadores y un inconveniente electrónico les hicieron perder valiosas horas. Estas complicaciones afectaron significativamente a su posición final, aunque Esteve enfatizó la intensidad y el ritmo sostenido a lo largo de la competición.
«Es una lástima haber tenido un par de problemas mecánicos que nos costaron unas 5 horas. En el Dakar, el tiempo no se puede recuperar, y esas horas nos han lastrado. Si no, estaríamos en la 15ª o 16ª posición de la general. Pero nos tenemos que quedar con el ritmo que somos capaces de llevar y la intensidad que somos capaces de imprimir cada día», insistió
La dureza de esta edición también se reflejó en las condiciones físicas de Esteve, quién comenzó afectado por una gripe que lo dejó debilitado durante los primeros días. «Eso me dejó cuatro días en KO técnico», reconoce el piloto. «Ha sido un Dakar muy intenso todos los días, con muy poca asistencia mecánica en la primera semana, debido a que la crono de 48 horas y la etapa maratón fueron casi seguidas».
«Pero creo que un Dakar tiene que ser así«, añadió Esteve. Los buenos resultados parciales del equipo en varias etapas, como el decimonoveno lugar en la novena etapa y posiciones constantes en torno a los veinte primeros clasificados en otras, demostraron la regularidad del equipo. Finalmente, Isidre Esteve cerró su participación con optimismo, destacando los avances logrados y reafirmando su compromiso de seguir creciendo en la categoría de coches.
«Estamos construyendo un futuro para intentar llegar arriba del todo en el mundo de los coches, y creo que estamos en el camino correcto«.
