Aston Martin ha vuelto a ser protagonista por cosas positivas en el Hungaroring, pero no por nada relacionado con Honda. Y es que la marca nipona sigue siendo el principal lastre de un AMR26B que aún espera que los japoneses hagan su trabajo y incorporen sus actualizaciones, las cuales llegarán después del parón veraniego, en el GP de los Países Bajos.
De momento, con el motor de principio de temporada, en un circuito en el que la unidad de potencia no importa tanto, los de Silverstone han conseguido ser un poco más rápido a una vuelta, con Lance Stroll clasificando por delante de los pilotos de Cadillac y Fernando Alonso llegando a la Q2, con opciones mínimas de llegar a la Q3.
Por parte de la marca japonesa, su director e ingeniero principal, Shintaro Orihara, habló de la importancia de esta jornada para correlacionar el nuevo coche hecho por el equipo encabezado por Adrián Newey y su motor. «Hoy nos hemos centrado en maximizar nuestro rendimiento a una vuelta para la clasificación.»
«Hemos aplicado medidas correctivas para las fluctuaciones de ayer con el fin de mejorar, y hemos observado un buen progreso al modificar esos parámetros. Hemos trabajado arduamente para optimizar la gestión de la energía y la manejabilidad en este circuito con el nuevo chasis del equipo Aston Martin», fueron las palabras de Shintaro Orihara.

