Bakú puso a Aston Martin frente al espejo. El AMR26 volvió a quedarse fuera de la pelea desde muy pronto y la clasificación confirmó una realidad difícil de maquillar. La falta de velocidad punta sigue lastrando al proyecto de Honda en un circuito donde las rectas castigan cualquier déficit de potencia.
Fernando Alonso cayó en la Q1 con el 19º mejor tiempo y Lance Stroll terminó 21º, sin posibilidad ni siquiera de pasar el primer corte. El viernes dio algunas señales positivas, pero insuficientes para cambiar la tendencia. Alonso terminó el FP3 en la 20ª posición con un 1:46.512, a 2,590 segundos de Max Verstappen. Stroll ni siquiera pudo completar la sesión por un problema mecánico.
El AMR26 continuaba muy lejos por velocidad pura. Y, por si eso fuera poco, lastrados en fiabilidad. La clasificación no hizo más que confirmar la dinámica de la temporada en general. El ovetense marcó un 1:46.593 en la Q1 y se quedó a casi tres segundos de George Russell. El canadiense acabó todavía más atrás con un 1:47.337.
Ninguno pudo superar el primer corte y, además, este primero deberá arrancar desde la última posición por unas penalizaciones asociadas a los nuevos componentes de la unidad de potencia. Desde Honda tampoco escondieron la dificultad. Shintaro Orihara, responsable general de pista y jefe de ingenieros de la marca japonesa en el Gran Circo, explicó que el equipo había trabajado durante la noche para intentar extraer todo el rendimiento posible de la unidad de potencia:
“Durante la noche hicimos algunos ajustes en nuestra estrategia de gestión de la energía para maximizar nuestras unidades de potencia de cara a la clasificación. Desafortunadamente, estos resultados reflejan el rendimiento del motor en este tipo de circuitos, con rectas largas. Esta es nuestra realidad y nos centraremos en preparar todo lo que podamos para la carrera de mañana, para estar preparados ante cualquier escenario».

