Honda encara el Gran Premio de Azerbaiyán 2026 ante uno de los desafíos más particulares de la temporada. El circuito urbano de Bakú combina una de las rectas más largas del calendario con una sección extremadamente estrecha y revirada en el casco antiguo, obligando a la unidad de potencia a responder a exigencias muy diferentes a lo largo de una misma vuelta.
Para Honda, la cita azerbaiyana supondrá una nueva oportunidad para comprobar la evolución de su unidad de potencia en un escenario donde la entrega de potencia, la gestión energética y la facilidad de conducción tendrán un peso especialmente importante. El fabricante japonés llega además con buenas sensaciones después de los progresos experimentados en las últimas carreras.
Shintaro Orihara, director general de pista e ingeniero jefe de Honda, ha puesto el foco en las características únicas de Bakú y en el esfuerzo adicional que requiere tanto para el motor como para los pilotos. «El circuito urbano de Bakú es una pista exigente para la unidad de potencia, ya que cuenta con uno de los tramos más largos del calendario de GP que se recorren a fondo«.
«Además, el sector del casco antiguo está repleto de curvas cerradas muy próximas a los muros, por lo que la facilidad de conducción es un factor clave en este trazado». La combinación entre velocidad máxima y curvas lentas convierte a Bakú en un circuito especialmente complejo desde el punto de vista de la gestión de la unidad de potencia.
El motor debe ofrecer un rendimiento elevado durante la larga recta principal, pero al mismo tiempo permitir una entrega de potencia progresiva y controlable en las zonas más lentas. Honda considera que la evolución mostrada recientemente representa una señal positiva. Monza y Madrid ofrecieron dos escenarios completamente diferentes, permitiendo al fabricante evaluar el comportamiento de sus avances tanto en un circuito de alta velocidad como en un trazado urbano.
«Estamos avanzando en la dirección correcta, a juzgar por las mejoras en la conducción observadas tanto en Monza como en Madrid. Haber logrado progresos tanto en un circuito de alta velocidad como Monza como en un trazado urbano como Madrid es una señal alentadora de cara a este fin de semana».
«A partir de ahora, seguiremos trabajando en la gestión de la energía y en la puesta a punto del motor, dando pequeños pasos que, sumados, nos permitan mejorar nuestro rendimiento de forma constante». La gestión energética será, por tanto, uno de los principales focos de trabajo durante el Gran Premio.
La extensa recta de Bakú obliga a encontrar el equilibrio adecuado entre el despliegue de energía y la recuperación durante las diferentes fases de la vuelta, mientras que las características del sector lento exigen una buena respuesta del motor para facilitar el trabajo de los pilotos. El objetivo de Honda pasa por seguir trasladando las mejoras observadas en las últimas citas a un circuito completamente diferente.
La evolución de la conducción será especialmente importante en un trazado donde los muros están muy cerca y donde cualquier comportamiento inesperado de la unidad de potencia puede comprometer la vuelta. Bakú ofrecerá así una nueva prueba para Honda y su trabajo de desarrollo.
Después de detectar avances tanto en Monza como en Madrid, el fabricante japonés quiere continuar con su filosofía de progresar paso a paso, buscando pequeñas ganancias en la gestión de la energía, la puesta a punto y la facilidad de conducción que, acumuladas, permitan seguir recortando distancias durante la temporada 2026.

