Honda trata de atajar el problema con el motor del AMR26, pero para ello deberá poner todo su foco en solucionar este grave problema, que incluso puede afectar a la salud de los pilotos de Aston Martin. Esta crisis por la que atraviesa Honda en Fórmula 1, podría tener consecuencias directas sobre su división de MotoGP.
Desde hace cinco años, la compañía japonesa opera bajo el paraguas de HRC uniendo coches y motos en un mismo programa de competitivo. Esta estructura conjunta ha permitido a Honda mantenerse como la marca con mayor músculo en el paddock de MotoGP, lo que le ha venido de perlas para mantenerse al margen de las tensiones recientes.
Sin embargo, el problema de Honda con su motor de Fórmula1 se hizo evidente en los test de pretemporada de Baréin, donde los monoplazas de Aston Martin solo pudieron completar 2.111 kilómetros en seis días, frente a los 21.551 de Mercedes y los 16.121 de Ferrari. Adrian Newey, ingeniero británico de renombre contratado por Lawrence Stroll, reveló el origen de las averías:
“Las vibraciones del motor dañan las baterías y se transmiten a través del chasis y el volante hasta las manos de los pilotos”, describiendo la experiencia de Lance Stroll como “sentarse en una silla eléctrica”. Ni Stroll ni Fernando Alonso completaron la prueba inaugural, mientras Honda trabaja contrarreloj para solucionar la crisis en su sede de Sakura.
Tanto es así, que en las carreras de Australia y China, Fernando Alonso y Lance Stroll sufrieron hasta el punto de tener que abandonar para no sufrir daños de salud o provocar un accidente debido al cansancio que estas vibraciones someten a sus cuerpos. Con todo esto y en declaraciones a la web motorsport.com, un directivo de Honda ha comentado lo siguiente:
«En MotoGP, eso afectará seguro. Compartimos estructura con la F1, y los esfuerzos más inmediatos se centrarán ahora en resolver aquello”. La buena salud del departamento de ventas de motos no compensará necesariamente la atención que ahora requiere la F1, especialmente tras la salida de Hikaru Tsukamoto el próximo 1 de abril.
Según fuentes familiarizadas con la cultura corporativa japonesa, “es muy inusual que un cargo subordinado cuestione una orden que le llegue de arriba”. La crisis llega justo en un momento en el que Honda tiene un fuerte crecimiento en MotoGP. Ahora, sin embargo, esta interdependencia podría convertirse en una espada de doble filo, obligando a Honda a equilibrar la atención entre resolver la crisis en F1 con la dificultad que ello puede implicar para mantener su progresión en las motos.
