Honda hizo balance de la sesión de clasificación del Gran Premio de Bélgica con una mezcla de realismo y optimismo. El fabricante japonés reconoció que Spa-Francorchamps representaba uno de los mayores desafíos del calendario para la unidad de potencia de 2026, aunque también destacó los avances logrados en uno de los aspectos más delicados de la nueva normativa: la gestión de la energía.
Las largas rectas del trazado belga y las elevadas exigencias del sistema híbrido volvieron a poner a prueba a los motores en un fin de semana en el que varios equipos han sufrido para optimizar el despliegue de energía durante la vuelta de clasificación. Shintaro Orihara, director general de pista e ingeniero jefe de Honda, explicó que el rendimiento mostrado en la clasificación entraba dentro de lo previsto debido a las características del circuito.
«Sabíamos que este circuito sería extremadamente exigente para la unidad de potencia antes de venir aquí, así que no nos sorprenden nuestras posiciones tras la clasificación». A pesar de las dificultades, el responsable japonés puso en valor el trabajo realizado durante las últimas carreras junto a Aston Martin, asegurando que los progresos en la gestión energética son cada vez más evidentes.
«Nos reconforta un poco el hecho de que estamos mejorando evento tras evento en el área de gestión de energía, junto con el equipo Aston Martin». Aunque la clasificación en Spa no dejó el resultado esperado para la marca japonesa, Honda considera que el desarrollo de su unidad de potencia continúa avanzando en la dirección correcta.
La gestión de la energía se ha convertido en uno de los factores decisivos de la temporada 2026 y el fabricante confía en que las mejoras introducidas permitan seguir reduciendo la desventaja en los circuitos más exigentes del calendario.


