Durante la primera semana de los test de Baréin, Lewis Hamilton no ocultó su preocupación por cómo se está desarrollando esta nueva era de monoplazas. El siete veces campeón del mundo valoró con franqueza sus sensaciones al volante y lanzó comentarios que rápidamente encendieron el debate en el paddock.
De hecho, Hamilton explicó que, pese a encontrar un cierto disfrute al pilotar los nuevos coches, su rendimiento no está a la altura de lo que él esperaba: “El coche es más corto, es más ligero y en realidad es más fácil de coger. Es bastante divertido, es como un coche de rally”. Sin embargo, esa diversión no se ha traducido en velocidad pura.
En un comentario que llamó la atención de muchos, el británico comparó el ritmo de los F1 actuales con los monoplazas de categorías inferiores: “Creo que ahora mismo somos más lentos que un GP2, ¿no? Pues se parece a eso”. Esta afirmación se ha interpretado como un síntoma del gran reto que supone adaptarse a los nuevos reglamentos, con menos carga aerodinámica y una filosofía de conducción distinta a la que los pilotos veteranos conocían.
Hamilton señaló que la menor carga aerodinámica tanto delante como detrás se deja sentir en el comportamiento general del coche, lo que ha cambiado la forma de atacar cada curva. Aun así, quiso moderar sus palabras recordando que todavía se trata de las primeras pruebas del año y que los equipos (incluido Ferrari) todavía están afinando aspectos fundamentales como la aerodinámica, la gestión de los neumáticos y el equilibrio general.
Otro aspecto que generó críticas fue la complejidad técnica que rodea a la nueva generación de unidades de potencia y sistemas de recuperación de energía. Hamilton opinó que estos elementos pueden alejarse demasiado del entendimiento del aficionado medio, llegando incluso a calificar la gestión energética como excesivamente intrincada.
A pesar de estas dudas, el piloto británico también reconoció que la experiencia al volante no es del todo negativa, y que los coches ofrecen un estilo de pilotaje más dinámico aunque diferente al que él vivió en los años anteriores. Con la parrilla todavía inmersa en la búsqueda de sus mejores configuraciones y estrategias, estas declaraciones de Hamilton reflejan las tensiones de un cambio reglamentario profundo que está transformando la Fórmula 1 en múltiples frentes.
