Gordon Johncock, una de las figuras históricas del automovilismo estadounidense y ganador en dos ocasiones de las 500 Millas de Indianápolis, murió este pasado lunes 28 de septiembre de 2026 a los 90 años. El ex-piloto falleció por causas naturales en su domicilio de South Branch, Michigan, de acuerdo con información de IndyCar y del Indianapolis Motor Speedway.
Nacido el 5 de agosto de 1936 en Hastings, Michigan, Johncock construyó una trayectoria de más de dos décadas en los monoplazas estadounidenses. Fue campeón nacional de USAC en 1976, consiguió 25 victorias y 20 poles, y disputó 24 ediciones de las 500 Millas de Indianápolis, carrera en la que triunfó en 1973 y 1982.
Su nombre quedó especialmente ligado a dos triunfos contrastantes. El primero llegó en una edición marcada por la lluvia y la tragedia; el segundo, nueve años después, tras protagonizar junto a Rick Mears uno de los finales más cerrados y recordados en la historia de la competencia.
Johncock y el duelo inolvidable con Rick Mears en 1982
La victoria de 1982 representa uno de los momentos más emblemáticos de la carrera de Johncock. Al volante de un monoplaza de Patrick Racing, el piloto de Michigan llegó a las últimas vueltas con Rick Mears pisándole los talones en una batalla que mantuvo al público pendiente hasta la bandera a cuadros.
Mears, ganador de las 500 Millas en 1979 y futuro cuatro veces campeón de la prueba, intentó encontrar un espacio para adelantarlo durante el último giro. Johncock consiguió defender la primera posición en la curva 1 y posteriormente llevó su auto hasta la meta con una ventaja de apenas 0,16 segundos.
Aquel margen fue, en ese momento, el más estrecho registrado en la historia de las 500 Millas. Actualmente permanece como el séptimo final más cerrado de la competencia, de acuerdo con los registros históricos del Indianapolis Motor Speedway. La tensión de aquel desenlace fue tal que el reconocido narrador Jim McKay aseguró que nunca había visto algo parecido.
Mears, por su parte, recordó posteriormente que, si no podía ganar, le habría gustado que Johncock se llevara la victoria. El propio Johncock reconoció años después que estuvo cerca de perder el control durante la última vuelta. Al tomar una línea muy baja en la curva 3, encontró un bache que no esperaba y que desplazó su monoplaza hacia la parte exterior de la pista.
“Casi lo pierdo”, recordó Johncock en una entrevista concedida a The Indianapolis Star en 2016, al explicar la situación que permitió a Mears acercarse todavía más en los últimos metros. El piloto terminó imponiéndose en una batalla que se convirtió en una de las imágenes más representativas de la historia moderna de las 500 Millas.
Una primera victoria marcada por la lluvia y la tragedia
Nueve años antes, Johncock había conseguido su primera victoria en Indianápolis en circunstancias completamente diferentes. La edición de 1973 estuvo marcada por el mal tiempo. La lluvia obligó a posponer la carrera durante dos días y, una vez reanudada, la competencia terminó anticipadamente en la vuelta 133 debido nuevamente a las condiciones meteorológicas.
Johncock partió desde la undécima posición y tomó el liderato por primera vez en la vuelta 40. Posteriormente llegó a comandar 64 vueltas y se encontraba al frente cuando la lluvia puso fin definitivamente a la competencia. Los registros oficiales del Indianapolis Motor Speedway confirman que lideró 64 vueltas durante aquella edición.
Sin embargo, aquella carrera quedó también marcada por los accidentes que involucraron a su compañero de equipo Swede Savage y al integrante de la tripulación Armando Terán. Por esa razón, la celebración del triunfo fue muy diferente a la que Johncock tendría nueve años después.
El tradicional banquete de la victoria fue cancelado y, después de visitar a Savage en el hospital, Johncock y los integrantes de Patrick Racing terminaron celebrando con hamburguesas en un restaurante Burger Chef. Su segundo triunfo, en cambio, estuvo acompañado por el dramatismo deportivo de una de las batallas más recordadas de la historia de la Indy 500.
Una trayectoria que trascendió las 500 Millas de Indianápolis
La carrera profesional de Johncock comenzó en las categorías de coches sprint y posteriormente llegó a los monoplazas de USAC. Su debut en la serie se produjo en 1964, mientras que en las 500 Millas de 1965 terminó quinto como novato. Nueve carreras después consiguió su primera victoria en Milwaukee y ese mismo año obtuvo la primera de sus 20 poles.
Entre 1967 y 1970 incluso dirigió su propia escudería, convirtiéndose, junto con A.J. Foyt, en uno de los pocos pilotos-propietarios de aquella época. Durante ese periodo consiguió seis victorias. Johncock estuvo cerca de ampliar su cuenta de triunfos en Indianápolis.
Terminó tercero en 1976 y 1978, además de ocupar la cuarta posición en 1966 y 1974. En 1977 parecía encaminado hacia una nueva victoria cuando lideraba la carrera con 16 vueltas por disputar, pero la rotura del cigüeñal de su auto terminó con sus posibilidades. Había liderado 129 vueltas.
Su trayectoria en los monoplazas estadounidenses abarcó 25 temporadas y más de 260 participaciones, según los distintos registros históricos. Además de sus 25 triunfos y 20 poles, acumuló 51 resultados entre segundo y tercer lugar. También incursionó en NASCAR, donde disputó 21 carreras de la máxima división.
Participó en tres ediciones de las 500 Millas de Daytona y consiguió tres resultados entre los cinco primeros, incluido un cuarto lugar en la Firecracker 400 de 1973. Ese mismo año obtuvo una pole en Atlanta Motor Speedway. Johncock se retiró en más de una ocasión. Su primera despedida llegó en 1985, aunque regresó dos años después para sustituir al lesionado Jim Crawford.
Su última participación en las 500 Millas de Indianápolis fue en 1992, cuando abandonó después de 60 vueltas por una falla de motor y terminó clasificado en el puesto 29. Con 24 participaciones en la Indy500, Johncock se encuentra entre los pilotos con más apariciones en la historia de la carrera y acumuló 339 vueltas lideradas.
Después de retirarse definitivamente, el estadounidense concentró su vida en un negocio relacionado con la madera en South Branch, Michigan. Su alejamiento de los reflectores fue tal que algunas personas que trabajaban con él desconocían que había sido piloto profesional y, mucho menos, dos veces ganador de las 500 Millas de Indianápolis.
Su legado, sin embargo, permaneció ligado al Brickyard. Johncock fue incluido en el Indianapolis Motor Speedway Hall of Fame en 1997 y en el International Motorsports Hall of Fame en 1999. Con su fallecimiento desaparece una de las figuras que compitieron durante una de las épocas más importantes del automovilismo estadounidense.
Su nombre queda asociado no solo a dos victorias en Indianápolis, sino también a aquel inolvidable duelo de 1982 que convirtió a Gordon Johncock y Rick Mears en protagonistas de uno de los finales más cerrados de la historia de las 500 Millas.

