Ferrari aprovechará el Gran Premio de Italia de 2026 para rendir homenaje a una de las figuras más importantes de su historia: Michael Schumacher. Tres décadas después de que el piloto alemán comenzara su aventura en Maranello, Ferrari transformará el fin de semana de Monza en una celebración de su legado, con una decoración especial para los SF-26, equipación exclusiva y la presencia de varios monoplazas que marcaron su trayectoria con el equipo.
Schumacher llegó a Ferrari en 1996 como bicampeón del mundo y permaneció en la escudería durante once temporadas. Su paso por Maranello cambió para siempre la historia del equipo y coincidió con una de las etapas más exitosas de la Fórmula 1. Durante aquellos años, el alemán ayudó a construir una cultura basada en la preparación, el trabajo conjunto con los ingenieros, la atención al detalle y la búsqueda permanente del máximo rendimiento.
El Gran Premio de Italia tendrá un significado todavía más especial porque fue precisamente en Monza donde Schumacher consiguió en 1996 su primera victoria en territorio italiano con Ferrari, apenas unos meses después de incorporarse al equipo. Aquel triunfo puso fin a una espera de ocho años para la Scuderia, que no ganaba su carrera de casa desde 1988.
Charles Leclerc y Lewis Hamilton competirán en Monza con una decoración especial inspirada en el Ferrari F310 de 1996, el monoplaza con el que Schumacher comenzó su historia vestido de rojo. Los actuales SF-26 mantendrán el tradicional color rojo de Ferrari, pero incorporarán diferentes elementos blancos y negros en los alerones.
También habrá un detalle dorado en las llantas BBS, inspirado en el acabado de las ruedas de magnesio que utilizaba el F310 durante aquella temporada. El homenaje contará además con el logotipo de Schumacher, formado por las iniciales M y S y reconocible por su silueta inspirada en un cockpit de Fórmula 1.
En el morro de los monoplazas aparecerá también una referencia al diseño del casco que utilizó el alemán durante sus últimos años de competición, con las siete estrellas sobre fondo rojo. La imagen especial no se limitará a los coches. Leclerc y Hamilton utilizarán cascos diseñados específicamente para la ocasión y vestirán una equipación de carrera diferente durante el Gran Premio.
Monos, guantes y calzado formarán parte de una puesta en escena destinada a conectar visualmente el Ferrari de 1996 con la escudería actual. Ferrari ha bautizado esta iniciativa como «Rituales Dominicales», una denominación que pretende representar la relación entre la Scuderia y sus aficionados y las emociones que se viven cada domingo de Gran Premio.
Monza, por su historia y por la conexión de Schumacher con los tifosi, aparece como el escenario perfecto para recuperar ese vínculo. El homenaje también tendrá una importante presencia histórica dentro del circuito. Ferrari mostrará tres monoplazas pertenecientes a diferentes etapas de la trayectoria de Schumacher en Maranello.
El primero será el F310 de 1996, símbolo del inicio de aquella relación. Junto a él estará el F2002, uno de los coches más dominantes de la carrera deportiva del alemán, y el 248 F1 de 2006, el monoplaza con el que Schumacher disputó su última temporada como piloto de Ferrari antes de abandonar la competición al finalizar aquel campeonato.
El F2002 tendrá además un protagonismo especial durante el fin de semana. El sábado será pilotado por Rubens Barrichello, compañero de Schumacher durante la etapa más exitosa de Ferrari. El brasileño ganó precisamente con este coche el Gran Premio de Italia de 2002. Un día después llegará otro momento cargado de simbolismo.
Sebastian Vettel, cuatro veces campeón del mundo y antiguo piloto de Ferrari, se pondrá al volante del F2002 para realizar una vuelta de honor antes del comienzo del Gran Premio. La conexión de Vettel con Schumacher hace que la escena sea todavía más especial.
El alemán creció admirando a Michael antes de convertirse en piloto de Ferrari, por lo que pilotar uno de sus monoplazas más emblemáticos en Monza servirá como homenaje tanto al campeón como a una generación de aficionados que tuvo en Schumacher a uno de sus grandes referentes. La presencia del F2002 también permitirá unir dos épocas completamente diferentes de la Fórmula 1.
El monoplaza será gestionado por el departamento F1 Clienti de Ferrari y utilizará en Monza un combustible sostenible avanzado desarrollado por Shell. La tecnología empleada parte de los conocimientos adquiridos durante el desarrollo del combustible destinado a la Fórmula 1 de 2026.
De esta manera, uno de los Ferrari más representativos de la era Schumacher volverá a rodar utilizando una tecnología mucho más moderna y sostenible, estableciendo un vínculo entre el pasado competitivo de la Scuderia y su futuro. El legado deportivo de Schumacher en Ferrari va mucho más allá de sus victorias individuales.
Durante su etapa en Maranello, el alemán fue una pieza fundamental en la reconstrucción de una escudería que acabaría dominando la Fórmula 1. Ferrari consiguió seis campeonatos de constructores consecutivos entre 1999 y 2004, mientras que Schumacher encadenó cinco títulos mundiales de pilotos entre 2000 y 2004.
Especialmente recordada fue la temporada 2002. Schumacher se proclamó campeón del mundo en el Gran Premio de Francia, cuando todavía quedaban seis carreras por disputarse, mientras Ferrari aseguró el campeonato de constructores en Hungría. El equipo terminó aquel año con 15 victorias en 17 Grandes Premios.
Pero Ferrari quiere que el homenaje de Monza no se centre únicamente en esas cifras. La Scuderia pretende poner en valor la manera de trabajar de Schumacher, su preparación física, las interminables horas junto a los ingenieros y su capacidad para involucrar a todos los miembros del equipo en una misma dirección.
Ese método de trabajo se convirtió en una de las señas de identidad de aquella Ferrari y, tres décadas después de su llegada a Maranello, continúa formando parte de la cultura que la escudería quiere reivindicar. El vínculo entre Schumacher y Monza fue especialmente intenso. El alemán consiguió cinco victorias en el templo de la velocidad: 1996, 1998, 2000, 2003 y 2006.
Cada una de ellas estuvo acompañada por las imágenes de los tifosi celebrando alrededor del circuito, una de las tradiciones más reconocibles del Gran Premio de Italia. Por ello, Ferrari considera que Monza es el lugar adecuado para recordar una trayectoria que marcó una época. El homenaje no solo recuperará los éxitos del piloto alemán, sino también la relación que construyó con los aficionados de la Scuderia.
El Museo Ferrari de Maranello se sumará igualmente a las celebraciones. Entre el 4 y el 30 de septiembre, la Sala delle Vittorie reunirá los cinco monoplazas correspondientes a las temporadas en las que Schumacher conquistó sus cinco campeonatos consecutivos con Ferrari, acompañados de trofeos y material relacionado con aquellas victorias.
La Sala dell’Evoluzione Tecnologica mostrará además un Ferrari F430 firmado por Schumacher, recordando la participación del alemán en el desarrollo de los vehículos de carretera de la marca. Durante el Gran Premio, el museo también retransmitirá la clasificación del sábado y la carrera del domingo.
Treinta años después de la llegada de Michael Schumacher a Maranello, Ferrari quiere que Monza sea mucho más que una carrera de casa. La Scuderia recuperará en su circuito más emblemático parte de la estética, los coches y las emociones de una época irrepetible.
Porque el legado de Schumacher permanece asociado a Ferrari no solo por sus 72 victorias, cinco títulos mundiales y los numerosos récords que consiguió vestido de rojo, sino por una filosofía de trabajo que ayudó a transformar al equipo. En Monza, tres décadas después, Ferrari volverá a poner ese legado sobre el asfalto.

