El sueco Félix Rosenqvist concluyó con balance positivo el test en Phoenix, con Meyer Shank Racing. El europeo destacó el volumen de vueltas completadas y la información recopilada de cara al regreso oficial de la IndyCar a este óvalo. “Se dieron muchas vueltas, y eso es bueno”, resumió Rosenqvist. “En cuanto a tiempos es difícil sacar conclusiones. Cuando realmente importe, probablemente todo el grupo estará separado por tres o cuatro décimas. Encontrar una décima aquí va a ser enorme”.
Completa dos días productivos
Rosenqvist consideró que el test permitió al equipo avanzar en la comprensión de un trazado que no visitaban desde hace varios años. Aunque evitó mostrarse excesivamente optimista, sí reconoció que el balance general fue constructivo. El propio Félix subrayó que las condiciones meteorológicas influyeron notablemente en el comportamiento del coche.
“El clima jugó con nosotros al final. Incluso entre la mañana y la tarde, con viento y temperatura similares, la pista cambió mucho”, explicó. Durante buena parte de las jornadas, el reto principal estuvo en encontrar el balance adecuado, especialmente en las curvas tres y cuatro, donde el comportamiento del auto se transformó conforme evolucionaba el asfalto.
“Ahora parecía que todos sufrían en 3 y 4, cuando antes el problema estaba en 1 y 2”, detalló. Para el sueco, la lección principal es clara: trabajar en una puesta a punto consistente, menos sensible a variaciones de viento y temperatura, será determinante cuando regresen a competir bajo condiciones previsiblemente más calurosas.
Un óvalo con carácter propio
Aunque algunos compararon Phoenix con Raceway, Rosenqvist considera que el trazado tiene identidad propia. “No lo compararía tanto con Gateway. Quizá más con Milwaukee, pero sin baches. Tiene su propio carácter”, afirmó. Uno de los aspectos que más disfrutó fue la configuración de las curvas tres y cuatro, que describió como un sector de compromiso total en clasificación.
“En clasificación entras a fondo, atraviesas ese pequeño desnivel y dejas que el peralte te salve de irte al muro. Es una curva de mucha decisión, muy divertida”, relató. El contraste entre ambos extremos del óvalo exige enfoques distintos de conducción y reglaje, algo que el piloto calificó como uno de los atractivos del circuito. “Es de esas pistas donde sales del coche con una sonrisa”, aseguró.
En cuanto a la numeración de las curvas (modificada respecto a configuraciones anteriores)—, Rosenqvist admitió entre risas que ha sido uno de los mayores retos comunicativos con su ingeniero. “He pasado dos días diciendo la curva equivocada”, confesó.
Degradación y nuevo neumático
Uno de los puntos de mayor análisis fue el comportamiento del nuevo neumático delantero derecho, más ancho y con una construcción distinta para esta carrera. Según Rosenqvist, la degradación será un factor decisivo. “Hay degradación, definitivamente. En estas condiciones quizá un segundo o segundo y medio, pero no me sorprendería ver hasta dos segundos de diferencia entre neumáticos nuevos y usados en tandas largas”, explicó.
El sueco percibió el nuevo compuesto como más rígido y menos propenso al desgaste que los otros tres neumáticos, lo que podría generar diferencias estratégicas importantes. “Ese probablemente no degrade tanto, pero los otros sí”, apuntó. La posibilidad de una diferencia significativa de rendimiento entre autos con distinta vida de neumáticos podría abrir la puerta a adelantamientos, especialmente en la parte media y final de la carrera.
Rosenqvist considera que la segunda línea podría aparecer progresivamente, como ha sucedido en otros óvalos cortos recientes. “Cuando todos estén con llantas nuevas será difícil pasar, pero con estrategias distintas y si hay dos segundos de delta, tendrás que hacer funcionar otra línea, sobre todo en 1 y 2”, analizó.
Impulsan presencia en el oeste
Más allá de lo técnico, Rosenqvist destacó la importancia de correr en el oeste de Estados Unidos y compartir escenario con NASCAR. Durante la sesión de autógrafos observó una mezcla notable de aficionados con mercancía de ambas categorías. “Me sorprendió la cantidad de gente. Había mucho merch de NASCAR y también de IndyCar».
«Es bueno combinar las dos categorías. Si la carrera es buena, no hay razón para que no veas ambas”, comentó. Por otro lado, valoró el esfuerzo por fortalecer la presencia de la categoría en esta región del país y consideró positiva la colaboración entre campeonatos tradicionalmente separados en términos de público.
Aunque el test no permitió completar todos los puntos del programa (la lluvia y ajustes de último momento alteraron parte de la agenda), Rosenqvist se mostró satisfecho. “Siempre quieres hacer más, pero dos días es algo raro para nosotros. Tuvimos bastante rodaje”, concluyó.
