La primera clasificación de la historia en el nuevo circuito urbano de Arlington’ ya tiene un nombre propio: Marcus Ericsson. El piloto sueco consiguió la pole para el GP de Arlington y en un momento muy especial en su carrera: la primera pole position de su trayectoria en la IndyCar, después de 116 participaciones en la categoría.
El piloto de Andretti paró el cronómetro en 1:34.356 en el decisivo Fast Six, suficiente para superar por casi medio segundo a Álex Palou, que había dominado tanto los grupos iniciales como el Fast 12. El español saldrá segundo tras marcar 1:34.818, con Pato O’Ward tercero por apenas 27 milésimas, en una sesión que estrenaba un nuevo formato de clasificación.
La gran novedad del fin de semana fue precisamente ese cambio en el Fast Six. En lugar de los habituales seis minutos con varios intentos, cada piloto tuvo solo una vuelta lanzada en solitario para decidir la pole. El orden también era inverso: el sexto clasificado del Fast 12 abría la tanda y el más rápido de la ronda anterior la cerraba. En ese escenario, Ericsson fue el primero en salir… y nadie logró batir su registro.
Antes, la clasificación ya había dejado claro que Palou llegaba como gran favorito. El vigente campeón fue el más rápido en su grupo y después dominó el Fast 12 con una vuelta espectacular de 1:33.404, la segunda mejor del fin de semana. Sin embargo, el catalán no pudo repetir ese rendimiento en el intento definitivo.
Ericsson, por su parte, celebró un logro largamente esperado en una rueda de prensa posterior al clasificatorio y en la cual estuvo Pitlane Motor. “Se siente realmente bien. Han sido muchas carreras en IndyCar y antes también corrí muchas en Fórmula 1. Mi última pole había sido en 2013, así que ha pasado una eternidad”, explicó el sueco tras la sesión.
El piloto de Andretti también recordó lo cerca que se había quedado de lograrlo semanas atrás en St. Petersburg. “En St. Petersburg ya estuve muy cerca, a solo dos centésimas. Aquella noche me fui pensando qué podía haber hecho diferente para conseguir la pole. Eso me motivó mucho porque sabía que aquí tendríamos una buena oportunidad”.
La clave, según el propio Ericsson, estuvo en los cambios realizados en el coche a lo largo de la sesión. “Empezamos la Q1 con el coche muy suelto y apenas conseguí pasar el corte. Después hicimos algunos cambios importantes para la Q2 y otros ajustes para el Fast Six, y eso fue lo que realmente marcó la diferencia”.
Más allá del resultado, también puso en valor el trabajo realizado durante el invierno para recuperar su mejor nivel tras un 2025 complicado. “El año pasado no me reconocía como piloto. No tenía confianza ni agresividad. Trabajé muchísimo durante la pretemporada, incluso conduciendo otros coches como GT3 para recuperar sensaciones”.
Ese trabajo empieza ahora a dar resultados. “He intentado llegar a cada fin de semana con la mentalidad adecuada. Cuando sabes que te has preparado bien física y mentalmente, llegas a la pista con mucha más confianza. Creo que la IndyCar ha hecho un trabajo tremendo con esta pista. Es muy técnica, tiene baches y diferentes superficies. Eso es parte del ADN de IndyCar y hace que sea un circuito muy exigente para los pilotos”.
Con la pole ya asegurada, el objetivo ahora es transformar ese resultado en victoria el domingo. “Es mucho más divertido hablar aquí después de una pole que después de salir vigésimo segundo. Pero esto es solo el comienzo de la temporada y todavía queda mucho por hacer».
